Murió "El Turco Julián", uno de los genocidas condenados por delitos de lesa humanidad

Los crímenes de uno de los represores más despiadados de la dictadura militar.

Julio Héctor Simón.

Murió Julio Héctor “El Turco Julián” Simón, uno de los torturadores más despiadados de la dictadura que detentó el poder entre 1976 y 1983. Fue integrante de la Policía Federal y formó parte del circuito de represión llamado “ABO”. Pasó sus últimas horas de vida preso en la cárcel vip de Campo de Mayo.

Simón se ufanaba de ser un torturador; en una entrevista televisiva reveló que la dictadura tenía entre sus planes “matar a todo el mundo” y que los secuestrados tenían como destino final los vuelos de la muerte. El circuito del que participó estaba conformado por los centros de detención “El Atlético”, “Banco” y “El Olimpo”.

Ofició como oficial de la Policía Federal y estuvo al mando de grupos de tareas encargados del secuestro y la desaparición de personas.

“El Turco” torturaba a sus víctimas golpeándolas con cadenas y palos. Empaló a otras y ha sido acusado de abuso sexual y violación. Asimismo, era un fanático nazi y se ensañaba con los detenidos de la comunidad judía. “Lo volvería a hacer”, dijo tras ser consultado sobre sus fechorías.

Fue el primer condenado por crímenes de lesa humanidad luego de que se anularan las leyes de Obediencia Final y Punto Final.

La Justicia lo declaró culpable del secuestro, la tortura y la desaparición de 181 personas. En 2006 fue condenado a 25 años de prisión “por la ‘detención ilegal y torturas’ a José Poblete y Gertrudis Hlaczik y por la ‘ocultación’ de la hija del matrimonio que, en ese entonces, era una beba de ocho meses”.

Y, por otro lado, sentenciado a 23 años en la causa “Batallón 601” por “secuestros, torturas y desaparición forzada de personas entre los años 1979 y 1980”.

Al igual que otros genocidas, gozó de impunidad durante muchísimos años.

La Justicia le rechazó pedidos de prisión domiciliaria. Murió en la cárcel VIP de Campo de Mayo, conocida por tener campo de deportes, canchas y quincho. Se llevó a la tumba la información sobre el paradero de los bebés nacidos en los campos de concentración que frecuentó.

Simón fue un símbolo de la barbarie dictatorial y de la impunidad de los represores. Videla y los milicos impusieron un régimen de terror para hacer pasar una ofensiva capitalista de características históricas. El gobierno de Milei reivindica todo esto y acaba de lanzar una campaña de reivindicación del terrorismo de Estado.

Perpetua a todos los genocidas. Abajo la impunidad.

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