02/10/2021

Encuentros regionales de mujeres y diversidades

Una oportunidad para organizarnos sin concesiones al gobierno.

Durante octubre se realizarán encuentros regionales de mujeres y diversidades en distintos puntos del país. Los mismos tienen lugar en el marco del segundo año consecutivo en que no se convoca al Encuentro Nacional de Mujeres (ENM), cuya última edición fue en La Plata en 2019 -cuando dio expresión a una marea verde que no abandonó la movilización hasta conquistar el aborto legal.

En estos dos años la realidad de las mujeres se agravó, echando por tierra la expectativa de que la creación de un Ministerio de las Mujeres, Diversidades y Géneros fuera la muestra de que el Estado y el gobierno asumieran una orientación política en favor de estas mayorías populares. Lejos de esto tuvimos un ministerio abocado a justificar el ajuste, ese que parece que antes de la derrota electoral sólo existía en las denuncias de la izquierda y que ahora también es mencionado por los propios integrantes del gobierno nacional.

Desde la impostura del “Barbijo Rojo” hasta acá, sus políticas sólo empeoraron la realidad de las mujeres. Los datos de pobreza son muestra de eso, ya que el crecimiento de la indigencia supone que hay muchas más mujeres en la miseria. Más de cinco millones de personas están en la indigencia, de las cuales el 70% son mujeres. Una experiencia recorrida de forma tan veloz tiene una sola explicación: la orientación fondomonetarista es incompatible con dar respuestas a las mayorías populares. La primera medida gubernamental que este gobierno tomó cuando la pandemia aún no existía fue el recorte jubilatorio a través del cambio de movilidad. Macrismo explícito.

Habrá encuentros regionales en CABA, la Provincia de Buenos Aires (zona noroeste, zona sur y La Plata), Chubut (Puerto Madryn), Neuquén y Río Negro (con sede en Cipoletti), Córdoba, Santa Fé, en su mayoría impulsados por organizaciones de izquierda y que combaten las políticas gubernamentales.

En lugares donde iniciativas de este tipo corren por cuenta de sectores alineados con el oficialismo, las propias convocantes han entrado en una parálisis luego de la crisis del gobierno y la designación de Juan Manzur como jefe de gabinete. Tal es el caso de Santa Cruz, donde la organización kirchnerista que convocó a un Encuentro en Puerto San Julián abandonó toda difusión en torno al mismo. En Misiones, con una tradición en la organización de encuentros provinciales, el que debía realizarse en Puerto Azul fue vaciado por una conducción integrada al gobierno de la Renovación.

Poner en pie instancias de organización y lucha por nuestras demandas

El gobierno procesó su derrota electoral de la peor manera: con un reforzamiento derechista que lo asimila cada vez más a la oposición macrista y confiesa la profundización de una agenda rabiosamente antiobrera y antiderechos. Para las mujeres y diversidades el asunto es doblemente sensible. No solo porque somos una inmensa mayoría entre los más pobres, sino porque esa política de hambre requiere del reforzamiento del oscurantismo, la discriminación y la degradación de las mujeres trabajadoras. La designación de Manzur a la cabeza de un gabinete de represores y ajustadores lo expresa cabalmente: un hombre de la derecha clerical del PJ ungido para ser garantía de gobernabilidad al servicio de la barbarie que representa la sumisión al FMI.

El peso cada vez mayor de las iglesias en la política oficial corrobora la denuncia que realizó Frente de Izquierda en las últimas elecciones presidenciales. En 2019 el peronismo levantó circunstancialmente el reclamo de la ola verde para disputarle votos al macrismo, sin abandonar su alineamiento con las iglesias (que ya habían admitido la “inevitabilidad” de la legalización del aborto en un país donde se movilizaron millones por este derecho). Recordemos que el proyecto de Alberto Fernández, en contraposición al de la Campaña Nacional, introdujo la objeción de conciencia por ideario institucional: un salvoconducto de las iglesias que han colonizado buena parte del sistema de salud público y privado para bloquear este derecho.

Con todo, el aborto legal fue el debut y despedida de toda iniciativa progresiva de este gobierno, que se comprometió a seguir la senda del FMI, haciendo propios los compromisos asumidos por Macri, y reforzando el hambre y el saqueo nacional.

Para la situación social explosiva que padecemos las mujeres y diversidades hoy no hay respuesta. El aumento del salario mínimo no supera los niveles de indigencia; el programa “registradas” es un subsidio patronal que no despoja a las trabajadoras de casas particulares de un régimen que las esclaviza por salarios de pobreza;  el plan “Mi Pieza” no sólo no le permite a nadie mejorar su vivienda con los montos que provee, sino que alcanza a un universo de apenas 27 mil mujeres; la jubilación anticipada reduce los haberes previsionales y entre los “beneficiarios” solo hay un 10% de mujeres; el Programa Acompañar se aplica a cuenta gotas mientras crecen la violencia y los femicidios; el cupo trans no cuenta con presupuesto, y la lista sigue. Como se ve, las medidas electorales del gobierno no son ni una aspirina para el cáncer de la miseria social, y las “políticas de género” una estafa de proporciones para un gobierno que promueve la violencia del ajuste y el oscurantismo.

Por un encuentro nacional de lucha contra el hambre y los femicidios

La suspensión de los Encuentros Nacionales, que claramente no podían realizarse tal cual lo hacíamos antes en el marco de la pandemia,  empalma con la integración de su conducción al gobierno, liderada por el PCR en alianza con sectores del PJ, la burocracia sindical y las Iglesias, que en el último encuentro de La Plata integró a Patria Grande y La Cámpora -el Frente de Todos en pleno.

El lugar que ocupó históricamente el PCR-PJ y aliados como Comisión Organizadora de los Encuentros no obedece ningún criterio democrático, porque jamás nadie las votó para esa representación. Con los años se han ido consolidando como una burocracia que, en coordinación con los aparatos gobernantes de las provincias, juega un papel de regimentación bien valorado por quienes detentan el poder.

Hoy el rol del PCR en los ENM está más cuestionado que nunca por su plena integración al gobierno nacional -lo que desautoriza cualquier pretensión de liderazgo en la organización de una lucha contra los responsables del hambre y la violencia. La división que tuvo lugar desde el encuentro de Trelew en torno a si el mismo debía denominarse nacional o plurinacional, representa un síntoma del repudio a la política del PCR y delimitó un reagrupamiento progresivo contra su conducción, que es auspicioso si logra avanzar decididamente en una batalla basada en la independencia política -y solo a condición de ello.

Unidad de clase e internacionalista

La “plurinacionalidad” es entendida en este caso como una forma de visibilizar la problemática de pueblos que han sido agredidos, desplazados, asesinados en el altar de un régimen capitalista que destruye la tierra y el ambiente. Su límite es que supone la coexistencia entre pueblos originarios autónomos con el Estado-nación capitalista -un callejón sin salida. La defensa de los pueblos oprimidos requiere de la unidad con la clase obrera de cada país para luchar contra este régimen social de explotación. Nuestros encuentros de mujeres y diversidades debieran más bien pronunciarse por una definición obrera e internacionalista.

El contenido del Encuentro y del movimiento de lucha que lo recorre no se agota en este debate, que no obstante incorpora una saludable politización, y abrió un curso de acción común contra la burocracia que los conduce de parte de todos los sectores que no estamos dispuestos a sacrificar el programa de las mujeres y las diversidades en favor de ninguna orientación política patronal y clerical.

Que los Encuentros Regionales sirvan para un reagrupamiento de lucha por “Fuera Manzur”, contra los gobiernos ajustadores, y sean una plataforma para reforzar una lucha política por un encuentro de mujeres y diversidades de todo el país en 2022 que desplace a la conducción gubernamental y organice nuestras luchas.

 

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