Políticas
8/9/2026
¿"Bienvenido"? Grabois banca la galtierización de Milei
¿Por qué el peronismo saluda la maniobra del gobierno en torno a Malvinas?

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"Bienvenido el cambio de 180 grados de Milei". "Aunque sea el peor gobierno del mundo, todo lo que se haga contra el invasor inglés está bien". Esas fueron las declaraciones de Juan Grabois después de la cadena nacional de Milei en que posó de defensor de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. ¿Una unidad justificada por una causa nacional? No. Solo una muestra más de la colaboración del peronismo con "el peor gobierno del mundo", incluida la que se pretende como su pata izquierda.
Lo de Milei es una maniobra para intentar salvar el derrumbe de la imagen de su gobierno entreguista y hambreador, pero lo peor es que apunta a reforzar la injerencia del imperialismo en Argentina. Dar a ese manotazo de ahogado el carácter de una acción "contra el invasor", como hace Grabois, no solo favorece a los cipayos de la Casa Rosada sino sobre todo al facho que está en la Casa Blanca. Después de todo, la movida no es más que un eco de la amenaza de Trump para pasarle parte de la factura del gasto militar de la Otan al Reino Unido y los otros Estados imperialistas.
Si prospera la presión de Trump, entonces, se reforzaría el despliegue militar imperialista en el mundo, incluyendo la presencia colonial británica sobre las islas y la vigilancia de Estados Unidos en el Atlántico Sur. Esta es la única motivación yanqui, en el marco de su ofensiva contra China y el intento por revertir su influencia en la región.
Esto desnuda a los peronistas que salieron a jactarse de la autoría de la política que ahora asumiría Milei, especialmente en alusión a la construcción de la Base Naval en Tierra del Fuego. El propio Jorge Taiana, que fue Canciller del gobierno del Frente de Todos, se adjudicó haberla anunciado hace cuatro años. Lo que escondió es que en ese momento tanto él como la entonces vicepresidenta Cristina Kirchner recibieron con honores a la generala del Comando Sur norteamericano, Laura Richardson, quien viajó a monitorear en persona la situación en Ushuaia, vetó que se construya un puerto logístico con capitales chinos y habló de su pretensión de garantizarse la provisión de litio sudamericano. El padrinazgo yanqui de la iniciativa antecede a Trump y Milei.
Guillermo Moreno tuvo la virtud de clarificar esto, apoyando sin más el supuesto "giro nacionalista" de Milei. Él es quien dice que la interna del peronismo se define en torno a "qué vas a hacer con China... Si te volvés chinófilo, como son este gobierno y algunos de los nuestros, obviamente tenés que olvidarte de la industria". En conclusión, plantea un peronismo más trumpista que Milei.
Lo de Grabois y Moreno sumándose al llamado a la unidad nacional formulado por Milei se explica por la postración del nacionalismo burgués ante el imperialismo, motivo por el cual nunca defendió un gramo de soberanía nacional sobre las Malvinas. Una presión real "contra el invasor" requiere, como mínimo, afectar los intereses británicos en Argentina. El gobierno del Rigi para las multinacionales es incapaz, como lo fueron antes los que mantuvieron desde hace tres décadas la vigencia de beneficios como el convenio contra la doble imposición que exime de impuestos a las empresas inglesas.
Esto vale también para Axel Kicillof. "Ojalá me equivoque, haya cambiado y finalmente haya comprendido que la Argentina necesita defender su soberanía", dijo el gobernador bonaerense. Por un lado, siembra expectativas en el admirador de Thatcher y promotor de la extranjerización de tierras; por el otro, trata de autoencubrir que él mismo fue, como Ministro de Economía, artífice de la renegociación usuraria de la deuda con el Club de París y del acuerdo secreto con Chevron para el saqueo de Vaca Muerta.
El peronismo tampoco pudo decir mucho de la contradicción manifiesta del autoproclamado "presidente más sionista del mundo" prometiendo sancionar a la israelí Navitas, socia del ilegal proyecto petrolero Sea Lion que busca extraer hidrocarburos de aguas argentinas frente a las Malvinas. Quienes abrieron las puertas a la injerencia de Mekorot en la gestión hídrica del país son la antítesis de la soberanía.
La defensa de la soberanía nacional empieza con la lucha para derrotar al gobierno entreguista de Milei. Solo un gobierno de trabajadores puede llevar adelante una política de liberación nacional, cortando el saqueo capitalista, como parte de una lucha por la unidad socialista de toda América Latina.





