Políticas
21/9/2026
Edenor: apagón y tarifazos mientras concentran el negocio energético
600.000 usuarios quedaron sin luz mientras las concesionarias privadas se enriquecen como resultado de los negocios energéticos.

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El apagón que dejó a casi 600.000 usuarios de Edenor y Edesur sin electricidad el sábado por la noche expuso nuevamente la precariedad de un sistema que garantiza tarifas crecientes y negocios millonarios, pero no el mantenimiento del servicio eléctrico. Mientras la falla de un interruptor de 220 kilovoltios en la subestación Malaver dejaba barrios enteros sin luz, el grupo que controla Edenor avanza sobre la adquisición de Metrogas por US$780 millones: la plata de los tarifazos y de los subsidios de Milei no tiene como destino la mejora de las redes, sino la concentración económica de los servicios energéticos en un puñado de capitalistas
El corte comenzó cerca de las 19:47 hs y alcanzó a sectores de CABA y del conurbano bonaerense. A las 21:45, el Ente Nacional Regulador de Gas y Electricidad contabilizaba 519.472 usuarios de Edenor y 78.125 de Edesur sin suministro. Calles sin alumbrado, semáforos fuera de servicio y edificios enteros a oscuras fueron la postal de una red que sigue poniendo de manifiesto el vaciamiento de las concesionarias privadas y la falta de inversión real.
Edenor informó que investiga las causas que provocaron la falla en Malaver, mientras que desde Sacme se estimó que el episodio implicó una pérdida de aproximadamente 11% de la demanda de la distribuidora. La discusión es qué inversiones se hicieron con los recursos que el Estado y los usuarios transfieren al negocio energético.
Tanto Edenor como Edesur suelen acumular deudas con el Estado debido a multas por incumplimientos en la prestación del servicio, que luego son condenadas por los distintos gobiernos capitalistas, bajo el pretexto del supuesto "atraso tarifario", saliéndose siempre con la suya sin consecuencia alguna.
Tarifazos en favor de la concentración capitalista
La operación de los inversores de Edenor sobre Metrogas muestra hacia dónde se orientan los recursos recaudados por vía de tarifazos y subsidios en favor de las concesionarias parasitarias de distribución del servicio eléctrico. YPF aceptó en agosto la oferta de Edenor por el 70% de Metrogas y su participación en MetroEnergía, por US$780 millones. Edenor está controlada por José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti, mientras Manzano ya poseía directamente el 9,23% de Metrogas.
La concentración es particularmente significativa porque Edenor distribuye electricidad a más de 3,4 millones de clientes del norte del Amba y Metrogas abastece a unos 2,5 millones de usuarios. El mismo grupo empresario pasa así a tener una posición central en dos servicios públicos esenciales de una de las regiones más pobladas y de mayor concentración productiva del país.
Este proceso se produce luego de una fuerte recomposición tarifaria, trasladándole la factura a millones de usuarios, sin que exista ninguna mejora sobre la infraestructura eléctrica ni garantías contra la persistencia de cortes y apagones como los del pasado fin de semana, que afectan a millones de usuarios.
Capitalistas parasitarios
La privatización convirtió la distribución de energía en un negocio donde las empresas buscan rentabilidad sobre servicios que funcionan como monopolios territoriales. Los tarifazos y los subsidios del Estado a las concesionarias privadas sostienen esa transferencia de recursos, mientras el gobierno de Milei descarga el “costo fiscal” sobre otras partidas, como salud, educación, obras y servicios públicos. Hay plata para que los capitalistas parasitarios copen el negocio energético, pero no para las necesidades populares.
El apagón de este sábado vuelve a poner en evidencia la cuestión de los precios “antojadizos” de la electricidad, cuando no existe ningún informe ni transparencia respecto al costo real de producción y distribución, desnudando el negocio de quienes controlan el sistema energético nacional.
La salida exige discutir de raíz el esquema de privatización y concentración energética, que no puede quedar bajo el control de un puñado de capitalistas. Hay que nacionalizar el sistema energético, dar marcha atrás a los tarifazos y poner en pie un plan de inversiones para garantizar el correcto funcionamiento del servicio y el acceso a electricidad para el conjunto de la población trabajadora.




