19/12/2020
Frente de Todos

El acto de un gobierno desconcertado y a la defensiva

El evento oficial en el Estadio Único de La Plata fue una gran impostura, tras un año de fracasos.

El acto organizado en el Estadio Único de La Plata para celebrar el aniversario de la asunción del Frente de Todos en el gobierno nacional y de la provincia de Buenos Aires dio mucho que hablar, pero fue una gran impostura. Una gestión que hace un año prometía combatir el hambre, poner plata en el bolsillo de los jubilados y volver a poner al país de pie, tiene poco de qué jactarse cuando la pobreza trepó al 45%, robó casi 100.000 millones de pesos a las jubilaciones y puso a la nación de rodillas ante los bonistas y el FMI. En una semana en la que la desorientación oficial se hizo evidente para todo el mundo en torno a la crisis de la vacuna contra el coronavirus, las internas no podían sino aflorar nuevamente en este acto de «unidad». Es evidente que el gobierno está a la defensiva.

Un tema dominante fue el reproche a la Justicia por el avance de las causas contra Cristina Kirchner, Axel Kicillof y Máximo Kirchner, los tres oradores en el acto, aunque como le recordó la vicepresidenta a Alberto Fernández también involucran al actual presidente del Banco Central, Miguel Pesce -una forma sutil de alertar que si cae ella caerán todos. Pero el presidente también se sumó a las críticas a la Corte Suprema, que debe dictaminar sobre cuestiones centrales para el gobierno como las demandas de los jubilados y el recorte de la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires. Como fuera, el protagonismo del «lawfare» y el Poder Judicial en los discursos muestra a un gobierno en crisis.

La frase que más resonancia tuvo fue el cierre de la alocución de Cristina, en la que llamó a buscarse «otro laburo» a los ministros y legisladores que tengan miedo. Así, buscó presentar que en el Frente de Todos convive un sector que busca «representar los intereses del pueblo» y otro timorato, sobre el cual habría que avanzar. Es un fraude, porque desde la propia cesión de la candidatura a Alberto Fernández, fue la expresidenta la arquitecta del rescate de los acreedores la deuda externa ante el quebranto del país. Más adelante, cuando las negociaciones se empantanaron, Cristina mandó al empresario petrolero Miguel Galuccio a aceitar las relaciones con Wall Street, y por último -como reveló el propio mandatario,- fue la vice quien insistió en cerrar el canje leonino con los bonistas aceptando todas las concesiones.

Es por esta orientación directriz que el avance del kirchnerismo sobre puestos clave han estado al servicio de comandar el ajuste con mano de hierro. ¿O la eyección de Alejandro Vanoli de la Anses no abrió paso a que la camporista Fernanda Raverta liderara una confiscación monumental contra los jubilados?

En medio de las tensiones cambiarias, recordemos, habrían intentado desplazar a Pesce del Central, y ahora estarían reclamando la cabeza de otros albertistas. Como dato de color, quien luego del acto celebró estos dichos de CFK fue el diputado oficialista y exembajador en el Vaticano, Eduardo Valdés, en una entrevista radial en la que clamó casi explícitamente por la renuncia de Ginés González García del Ministerio de Salud, lo cual claramente debe ser interpretado a la luz de los chispazos por la posible legalización del aborto: exige que sea un agente del clero quien esté a cargo de implementar la IVE en caso de que se apruebe.

De hecho, previo a ello la vicepresidenta había trazado como un objetivo hacia el año entrante la reorganización del sistema sanitario. Esto, cuando la sanción del Presupuesto 2021 -que considera superada la pandemia- solo deja margen para un ajuste sobre la salud pública. La otra gran impostura fue mostrarse partidaria de que los salarios y haberes empaten a las tarifas y los precios de los alimentos, cuando acaban de aprobar en el Senado que preside una fórmula de movilidad jubilatoria que la escinde aún más de la inflación y cuando acaban de cerrar una paritaria ruinosa para los trabajadores estatales nacionales que implica un pérdida del poder adquisitivo de 30%.

Los medios de comunicación opositores salieron a alertar sobre una presunta presión cristinista para congelar tarifas, pero lo cierto es que, de nuevo, el kirchnerista Darío Martínez desembarcó en la Secretaría de Energía para poner en marcha el Plan Gas de subsidios millonarios a la petroleras y aumentazos a los usuarios.

En definitiva, detrás de la imagen de ala dura del FdT, el sector que comanda Cristina Kirchner no expresa ninguna pata progresista de la coalición oficial, y menos aún una cruzada para inclinar al gobierno hacia la izquierda. El nacionalismo burgués no expresa ninguna variante alternativa al rumbo fondomonetarista del gobierno.

Esto vale especialmente para la gestión bonaerense de Axel Kicillof, y su ministro estrella el represor Sergio Berni, que ya carga con decenas de casos de gatillo fácil y otros tantos desalojos. El gobernador hizo cuatro anuncios mediocres, en medio de negociaciones para destrabar la sanción del Presupuesto 2021 en la Legislatura, obturado por el reclamo de fondos de los intendentes opositores… y peronistas. Celebró que los barrios privados donarán algunas hectáreas a cambio de su regularización, es decir a cambio del reconocimiento del acaparamiento ilegal de terrenos que permitieron negocios millonarios. Es lo que en Guernica defendió con un ejército de 4.000 efectivos disparando contra la familias sin techo. Por lo demás, en el año entrante se verán las verdaderas cartas en las renegociación de la deuda externa provincial, y recordemos que ya en enero Kicillof reculó en chancletas para terminar pagando en efectivo al fondo Fidelity.

Todos los discursos ignoraron olímpicamente cualquier balance del año que pasó, salvo referencias a la pandemia para justificar la «incertidumbre». Es el reflejo de los problemas que se plantean a la coalición de cara el turno electoral que se avecina, en medio del empantanamiento económico del país. Tal vez por eso el presidente, Sergio Massa, y desde abajo del escenario el barón pejotista Juan Zabaletta de Hurlingham, remarcaron que sin la unidad la derrota en las elecciones es casi segura.

Las internas y la posición defensiva del Frente de Todos son el resultado de los sucesivos fracasos del gobierno y del desconcierto que prima, además de la presión que ejerce el creciente malestar popular sobre gran parte de su base social. En un contraste absoluto con esta impostura, el Frente de Izquierda – Unidad convoca a concentrar frente al Congreso el martes 22 para enfrentar el nuevo saqueo previsional. El único rumbo diferente es que plantea la ruptura con el Fondo y el repudio de la deuda externa fraudulenta, punto de partida para reorganizar el país sobre nuevas bases.

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