22/09/2021
Sigue el ajuste

El gobierno pone plata en el bolsillo del… FMI

Paga un vencimiento por casi 1.900 millones de dólares al FMI

El pago de casi 1.900 millones de dólares al FMI, que se gatilla este miércoles 22, evidencia que a pesar de todo el ruido político tras las Paso no se altera el rumbo del gobierno, ya que en lugar de «poner plata en el bolsillo de la gente» la deposita en las arcas del Fondo Monetario.

Sumando el pago de hoy, el vencimiento de intereses de noviembre y otro de capital para las vísperas de Navidad, los giros al FMI sumarán en tres meses el equivalente a un punto el PBI. Para tomar dimensión, comparemos con los anuncios de «relanzamiento» del Frente de Todos. Versiones periodísticas estiman que habría un IFE de 15.000 pesos para unas tres millones de personas, lo cual implicaría un gasto del 0,1% del PBI, y un bono de 6.000 pesos para jubilados y titulares de Asignación por Hijo, que representaría un gasto de 0,16% del PBI. El contraste habla por sí solo.

Es decir que no solo es mentira la autodefensa de Martín Guzmán alegando que «no hubo ajuste», sino que la orientación de cumplir con el Fondo confirma a su vez que el ajuste seguirá rigiendo la política económica. Lo mismo puede decirse de la impostura de Cristina Kirchner, que en su carta pública se quejaba de un «exceso» de ahorro fiscal pero mantiene el aval a que los DEG del FMI se usen para pagar estos vencimientos -dejando en off side a todos lo que ella había incentivado a exigir que se utilizaran para atender la pandemia y la crisis social.

Por eso es un fraude el reclamo del cumplimiento del Presupuesto 2021 como si eso significara una dirección diferente, cuando de hecho no se registran atrasos en su ejecución (a fines de agosto estaba en niveles del 64%, coincidente con las dos terceras partes del año transcurridas). El punto es que la orientación de allanar el camino para acceder a un nuevo programa fondomonetarista requiere inevitablemente pasar la factura del recorte a las familias trabajadoras. Lo prueban los números del Ministerio de Economía, los cuales constatan que el 2% del PBI de déficit fiscal acumulado al momento se explica la mitad por el resultado fiscal primario (ingresos vs. gastos) y la otra mitad por el resultado financiero (es decir por el pago de deuda). Pero hay más.

En agosto, a pesar de que en la comparación interanual lo destinado a previsión social perdió más de 19 puntos contra la inflación (incluso jubilaciones, con bono incluido, estuvieron casi 8 puntos abajo), cerca de la mitad del déficit primario obedeció al balance negativo de la Seguridad Social, debido a que la recaudación del sistema previsional se ve menguada por las exenciones a las prestadoras privadas de salud, a las patronales que ingresaron al Repro II y de las provincias del llamado Norte Grande. El déficit fiscal proviene de los beneficios a los capitalistas, y lo costean los trabajadores. No al revés.

Otro dato categórico es que lo que realmente crece en la ejecución presupuestaria son los subsidios a las empresas de energía, que el mes pasado se ubicaron dos veces y media por encima de lo asignado un año atrás. Las petroleras -que reciben altos precios dolarizados por el gas- y las privatizadas -que no pagan los despachos de energía de la generadora mayorista estatal- habrán embolsado hacia fin de 2021 el equivalente al 2% del PBI. Buena parte de esta carga será facturada a los consumidores el año que viene vía tarifazos, como consigna el proyecto de Presupuesto 2022.

Es precisamente por eso que la recuperación económica «beneficia solamente a cuatro vivos», en palabras de la vicepresidenta. Según cifras del Indec al primer trimestre de 2021, la masa salarial caía un 5,3% anual por la inflación, mientras que los ingresos de las empresas subían 16,7% anual por encima del IPC. Los pagos de deuda externa son parte de la raíz de la espiral inflacionaria que devora el poder adquisitivo de los salarios, ya que explican el pobre crecimiento de las reservas del Banco Central a pesar de haber experimentado estos meses un récord histórico en el ingreso de divisas por los altos precios de la soja. Por lo demás, mientras los funcionarios siguen afirmando que el BCRA cuenta con «poder de fuego» para hacer frente a una corrida cambiaria, lo cierto es que en lo que va de septiembre debió deshacerse de 700 millones de dólares para contener las cotizaciones paralelas del billete norteamericano.

Para terminar con el ajuste, entonces, no hay más camino que enfrentar a este gobierno. La masividad de la movilización piquetera y del sindicalismo combativo al hambreador Consejo del Salario Mínimo, y la enorme elección del Frente de Izquierda que lo deja perfilado para seguir creciendo, expresan una tendencia en favor de las fuerzas con que será posible derrotar a los ajustadores de ambos lados de la grieta y romper con el Fondo Monetario.

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