01/10/2021

El Indec desmiente al gobierno: los salarios valen menos que hace un año

Se sigue acumulando una pérdida sostenida año tras año.

En el día de ayer se publicó el nuevo informe del Indec sobre salarios, que se corresponde al mes de julio. El mismo da cuenta de que se sigue consumando una pérdida salarial acumulada. Con respecto de julio de 2020, los salarios registrados crecieron un 49,2% en promedio entre el sector privado y el público. Por parte de los salarios de los trabajadores no registrados, claro, se llevan de nuevo la peor parte. El total de los últimos doce meses es de un 37,4%. Mientras, hablamos de un 51,8% de inflación en el plazo.

Dentro del compendio de salarios registrados, quienes más fueron devorados por la inflación fueron los trabajadores públicos. Así, se confirma que en un cuadro de caída salarial respecto de la carestía, el mayor ajustador en el trabajo formal es el propio Estado. Estas cifras son el resultado del enorme ajuste fiscal llevado a cabo por el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y municipales como requerimiento fundamental del pacto de ajuste con el FMI y los acreedores. Constituye un dato más de que la variable de ajuste para el pago de la deuda externa son los salarios y las jubilaciones, mientras florecen las exenciones y los beneficios fiscales para los capitalistas, como la reciente Ley de Agroindustria.

La desvalorización salarial intenta ser perpetuada por los capitalistas con una reforma laboral, como la que emprendió recientemente Toyota. La flexibilización de los convenios colectivos apunta a cristalizar lo que sucedió en estos meses analizados con la reactivación económica tras la cuarentena, que se llevó a cabo con menos trabajadores y menor remuneración, es decir, a costa de la superexplotación de los trabajadores. Esto da cuenta de que una de las primeras condiciones para recomponer los salarios es la ruptura con el FMI, la ruptura con su pacto de ajuste y con la deuda externa. Mientras se degradan los salarios públicos para cumplir con los vencimientos, uno de los requerimientos cruciales del Fondo para acordar un nuevo programa es avanzar con la mencionada reforma laboral. Desde todos los puntos de vista este régimen fondomonetarista es diametralmente opuesto a las necesidades reales de los trabajadores.

El camino para enfrentarlo lo pusieron sobre el tapete los miles de trabajadores que se movilizaron (y coparon) la Plaza de Mayo, mientras el Consejo del Salario resolvía de espaldas a sus reclamos llevar el mínimo a miserables $32.000. La burocracia sindical de la CGT y de la CTA están inmersos hasta la coronilla en esta orientación de ajuste y flexibilización, por lo que no hay tiempo de espera por delante. Desde el Frente de Izquierda – Unidad convocamos a los trabajadores del país a discutir sus propias reivindicaciones en cada fábrica, en cada lugar de trabajo, a organizarse, a movilizar, a parar por los reclamos más sentidos. La perspectiva de la democracia sindical, de la deliberación en asambleas, de la organización y la lucha son los métodos con que los trabajadores arrancaron los únicos aumentos paritarios por encima de la línea de inflación en 2021, como el Sutna clasista (54% y cláusula de 5% por encima del aumento de la inflación), los combativos vitivinícolas (57%) y los heroicos “elefantes” estatales de Neuquén (53,09%).

En ese sentido desarrollaremos este sábado 2 de octubre el Plenario de la Coordinadora Sindical Clasista, un verdadero polo del clasismo que reagrupa a comisiones internas, seccionales y gremios recuperados de la burocracia sindical entreguista; y que ofrece una perspectiva en las antípodas.

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