15/03/2021

El pacto entre Máximo Kirchner y los barones del Conurbano

Elección del Partido Justicialista en la provincia de Buenos Aires.

El PJ bonaerense cerraría hoy la lista que lo presidirá, en una elección que fue adelantada para el 2 de mayo. Es en paralelo con la proclamación de Alberto Fernández como presidente del Partido Justicialista a nivel nacional, lo cual se concreta tras el apoyo explícito a dos gobernadores repudiados y represores, como Mariano Arcioni de Chubut y Gildo Insfrán de Formosa, y es parte de un acuerdo que además de los mandatarios incluye a la burocracia sindical y a Cristina Kirchner.

Todo indica que Máximo Kirchner será la cabeza del pejotismo bonaerense, en una elección judicializada por la impugnación del  intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray. Él y Gustavo Menéndez, jefe comunal de Merlo, oficiaban como presidentes rotativos del Partido Justicialista provincial hasta diciembre de este año.

La pejotización de la Cámpora

El ascenso de Máximo vuelve a marcarle el territorio a Alberto Fernández en el estratégico Estado bonaerense, que decidirá en buena medida las elecciones legislativas. El kirchnerismo explota a su favor la sangría de ministros y funcionarios alineados con el albertismo, como Ginés García de Salud y Marcela Losardo en Justicia, para imponer condiciones y avanzar en la provincia de Buenos Aires pero no puede desbancar a Alberto Fernández como jefe formal del peronismo.

El “respaldo” de Fernández al jefe de La Cámpora se inscribe en este juego de zancadillas cruzadas de un gobierno bicéfalo y con Massa como tercera pata. Pero es también el resultado de la “pejotización” del kirchnerismo que necesita obligadamente compartir la lista del PJ, y aún cederle la presencia mayoritaria a los intendentes.

Este pacto Máximo – PJ sería en detrimento de las expectativas puestas por la propia Cámpora, que pretendía copar las listas legislativas y disponer de la “lapicera” para su armado. De prosperar esta negociación, que nace del Instituto Patria y de la propia Cristina Fernández, la consecuencia inmediata sería una mayor presión de los jefes comunales a favor de las “listas únicas” contra los intentos “renovadores” que esgrimió en su momento el kirchnerismo para oponerse a la suspensión de las Paso.

El futuro de las primarias en la provincia de Buenos Aires se juega a dos puntas. Por un lado, con los “barones” para que den su apoyo a Máximo Kirchner como presidente del PJ, lo que pone en discusión la continuidad de sus mandatos o de sus protegidos; por el otro, la negociación abierta entre el gobierno de Kicillof y las intendencias que presiden el radicalismo y del Pro a cambio de una mayor participación de Juntos por el Cambio en el acceso al “Plan de Obras” (reciclado) que volvió a anunciar Alberto Fernández, y financiamiento extra para sus municipios -en plena campaña electoral.

Las burocracias sindicales en la lista de «unidad»

Máximo Kirchner quiere valerse también de las burocracias sindicales kirchneristas como sostén de su “lista única”. Esto incluye a los satélites del kirchnerismo. El dirigente de la CTEP Juan Grabois abandonó definitivamente toda pose de pretendida prescindencia del aparato peronista para meterse de lleno en la interna pejotista apoyando públicamente a Máximo.

Grabois le recordó a Gray su pasado en las filas de la Ucedé, pero se olvidó de Amado Boudou y otros tanto que revistaron con Alsogaray en tiempos menemistas y aún antes. Como Alberto Fernández, Máximo quiere a todas las fracciones de la burocracia en el Consejo del PJ bonaerense, desde el moyanismo, a la CGT de Daer y la CTA de Hugo Yasky.

Por lo pronto, la burocracia de Roberto Baradel hizo su aporte a la lista de “unidad” (y al pacto social) entregando la paritaria docente por un 32% en tres tramos hasta setiembre de este año. En la misma tónica ATE Provincia, enrolado en la otra CTA, dio su apoyo a la paritaria a la baja para los estatales bonaerenses, que los deja al menos 15 puntos por debajo de la inflación proyectada del 50% para 2021.

Las “paritarias” sin mandato fueron cerradas a medida del presupuesto de ajuste 2021 votado por el Frente de Todos y Juntos por el Cambio en la Legislatura. La lucha en defensa del salario y la acción de los sindicatos combativos empalma con las movilizaciones y el Plan de Lucha Piquetero que tiene uno de sus epicentros en la provincia de Buenos Aires.

El cierre de la lista del PJ provincial, cuando está pendiente el fallo de la Justicia sobre el pedido de impugnación de Gray y la pretensión de Samid de postular una “lista opositora” de cartón sin chance alguna, da cuenta de un proceso político más general de pejotización y derechización de los K a tono con el ajuste que exigen el FMI y los capitalistas . No sólo Alberto Fernández sino todo el kirchnerismo dieron la espalda a la movilización del 24 de marzo como lo hicieron con el 8M. El pacto de Máximo con los intendentes reproduce en espejo el acuerdo de Alberto Fernández con los gobernadores e introduce una potencial disolución del peso y autoridad de uno y otro si la crisis capitalista se agrava.

Construir una oposición obrera y socialista

Un capítulo abierto sigue siendo la amenaza de una segunda ola de la pandemia en mayo o junio. Es imposible separar las tendencias “acuerdistas” en el peronismo del temor al impacto que pueda provocar otra fase agravada de la pandemia en el electorado.

Las protestas en Formosa sometida a un virtual estado de sitio son un anticipo de este giro en el ánimo popular. A la fecha, la provincia de Buenos Aires ha recibido tan solo 1.300.000 vacunas de las cuales lleva aplicadas unas 830.000, y de estás sólo 125.000 cubren las dos dosis para asegurar la inmunización.

La negativa de Kicillof a centralizar el sistema de salud, los subsidios a la salud privada, y el monopolio capitalista de las patentes que reduce la provisión de las vacunas a cuentagotas son trabas insalvables que hacen a un régimen fondomonetarista.

La deserción de los K y de sus satélites en este nuevo aniversario del golpe del ’76, en momentos en que se repiten los ataques a los luchadores y crece el descontento popular, es una oportunidad para reforzar la movilización independiente de los trabajadores y de la izquierda, y para intervenir en la polarización política entre el gobierno y la derecha.

La construcción de una oposición obrera y socialista en la provincia de Buenos Aires y el país, y el futuro del Frente de Izquierda están directamente asociados a una delimitación y lucha política con el kirchnerismo.

 

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