EDITORIAL

La crisis va por un tubo, vayamos por el paro nacional

Acto por el centenario de YPF

La “crítica” de Cristina a Techint en el acto en Tecnópolis reclamando que trajeran la producción de láminas a la Argentina (lo cual no sería aplicable a esta obra) desató las declaraciones de Kulfas, denunciando que los funcionarios cristinistas de energía eran los que habían armado la licitación que beneficiaba al grupo que dirige Paolo Rocca.

Alberto Fernández y Martín Guzmán se habían reunido con el empresario días antes y le habían garantizado los dólares para empezar a producir. Es decir, Alberto y Guzmán habían cerrado con Techint, los cristinistas también, y para completarla ahora en el lugar de Kulfas ponen a Scioli, un hombre ligado a Techint. El apoyo a la empresa involucró al kirchnerista secretario general del UOM, Furlán. En síntesis, una pelea entre “techintistas”. La realidad es que se trata de un negocio multimillonario en el cual Techint tiene intereses por partida triple: pone los caños, quiere construir el gasoducto que le permitirá vender el gas que, a su vez, produce. El lobby atrás de esta obra se llevó puesto al ministro y agravó la crisis política.

Lo concreto es que la construcción del gasoducto que todos declararon como trascendente, que nos iba a salvar porque nos hacía autosuficientes, abarataba el costo de la energía y reducía la pérdida de dólares por las importaciones está parada y el plazo de un año es imposible de cumplir. El pronóstico es peor, la licitación está judicializada, lo cual le quita “seguridad jurídica”, a pesar del apuro servicial de Rafecas para absolver todo.

Maldito segundo semestre

La crisis que desató el gasoducto y el acto del centenario de YPF son episodios de un gobierno en bancarrota, que se halla en su peor momento. La renuncia pedida por Alberto a su ministro de Producción, Kulfas, abrió acusaciones cruzadas entre funcionarios del propio gobierno, donde la responsabilidad final sobre la política energética se la terminan achacando al propio Presidente, por acción o por omisión.

Atrás de esta situación está el fracaso de la política económica, puesto que el acuerdo con el Fondo no estabilizó la situación, sino todo lo contrario. El Banco Central, en su informe de mayo, revela que las reservas cayeron 456 millones de dólares, entre otros motivos por el pago al Fondo, pero lo concreto es que las reservas no crecen cuando la cosecha alcanza niveles históricos y la liquidación de divisas, fruto de la exportación, debería reflejarlo, pero no es así. Atrás de esto están varios hechos: la reticencia de los exportadores a liquidar toda la cosecha a la espera de una devaluación, el negocio de comprar dólares a valor oficial y venderlos en el mercado paralelo, los adelantos de importación, la subfacturación de exportaciones, la sobrefacturación de importaciones. Y siguen negociados varios de la brecha cambiaria.

En el segundo semestre, la entrada de dólares por las exportaciones de granos cae, con lo cual la situación se agrava cuando se van a necesitar dólares para las importaciones de combustibles (a lo cual el gobierno apela ante el desabastecimiento de gas oil) y gas. Los aumentos de tarifas no han achicado los fondos para subsidios; por el contrario, estos ya están calculados en 15 mil millones por el aumento del precio de la energía como consecuencia de la guerra. A esta altura está claro que el gobierno no podrá cumplir el compromiso contraído con el Fondo en ese sentido.

Los caminos para resolver el problema están minados. Si el gobierno devalúa, o la devaluación se produce de hecho, para achicar la brecha cambiaria e impulsar a que los exportadores liquiden dólares, además de agravar el peso de las deudas en dólares abre una disparada de la inflación que puede terminar convirtiéndose en hiper, un salto inflacionario que a término compromete la continuidad del gobierno. Si opta por reforzar el cepo, la recesión sería el resultado, cuando aún la economía no logró salir del parate. Medidas más coercitivas y arbitrarias de manejo del acceso al dólar requieren de una autoridad que el gobierno no tiene, con el peligro, además, de una parálisis mayor.

Atrás de esta encerrona está el rechazo de los capitalistas a ser alcanzados por los costos de la crisis. Es lo que se vivió en la reunión de AEA, donde se le reclamó al gobierno avanzar contra los trabajadores y rechazar cualquier tipo de imposición sobre sus bienes. La defensa de la propiedad privada que hicieron algunos, cuando el gobierno no la ataca, es la que graficó el empresario que señaló que frente a la inflación él remarcaba precios.

Un gobierno deshilachado y una oposición dividida

En AEA, los empresarios le fijaron el programa al próximo gobierno, por eso a pesar de la presencia de Guzmán y el video de Alberto, los economistas más consultados fueron los de la oposición de Juntos por el Cambio.

El problema político más importante es que mientras el gobierno de Alberto está siendo aislado, criticado y hasta vilipendiado por los propios no hay un relevo organizado ni estructurado. Más aún, está en crisis. Y para las elecciones falta un año y cinco meses. La situación política refleja una parálisis intolerable, cuando todos los indicadores revelan que en lo económico hay muchas bombas por estallar. Sabemos que de lo económico a lo social hay poco trecho.

El kirchnerismo se ha jugado a minar a Alberto para no quedar preso de su fracaso, pero no está dispuesto a hacerse cargo del gobierno. Por la salida de Kulfas del ministerio, reclamo de CFK, entró Scioli, que no es de su entorno. Atrás del planteo de ir a un “Frente de Todos sin Alberto”, Cristina termina capitulando ante la derecha del PJ. Lo que indica que no tiene un planteo alternativo que le permita establecer un liderazgo.

En este marco, la división dentro de Juntos por el Cambio adquiere mayor dimensión. La presentación de Patricia Bullrich grafica a un sector que busca una política de shock. Amenazó con ir a fondo en el ataque a los trabajadores, con una cuota de represión elevada. El planteo de mandar las FF.AA. a Rosario debe ser visto en toda su dimensión: Rosario es la punta del iceberg. Con la excusa de la lucha contra el narcotráfico se militarizan los barrios donde el hambre cunde y la organización de la lucha crece.

La pelea entre Macri y Morales por Yrigoyen expresa problemas más profundos. Macri es partidario de avanzar en las privatizaciones; la discusión si hay que ir a acuerdo con Milei o no expresa la negativa a la dolarización que el liberfacho agita a los cuatro vientos, y es rechazada por sectores capitalistas varios. Morales, al igual que Rodríguez Larreta, busca un compromiso con sectores del peronismo y la burocracia que les permita avanzar con las reformas laboral, previsional e impositiva, y proceder a un desmantelamiento de las organizaciones de lucha. Es lo que Morales hace en Jujuy y Larreta quiere hacer en la Ciudad de Buenos Aires.

Las luchas van

Mientras las crisis económica y política cobran vuelo, los trabajadores pagan las consecuencias de la misma. La inflación se come el salario, la ayuda social cada vez alcanza menos. La caída del consumo es un indicador de qué bolsillos se están ajustando.

Es la explicación de los conflictos obreros que aparecen en escena con mucho empuje, como es el caso de la gran lucha de los trabajadores del Neumático, que han parado, se han movilizado y realizado varias jornadas de lucha en reclamo de un aumento salarial en el marco de la revisión acordada y del pago al 200% de las horas que trabajan los domingos. El Sutna está conmoviendo a todo el movimiento obrero por la tenacidad, la unidad y la impronta de una dirección que ha organizado a los trabajadores con los métodos del clasismo, en defensa de sus ingresos.

Hay paros muy fuertes en los docentes de algunas provincias, como San Juan y La Rioja, donde la organización de los docentes autoconvocados se ha esparcido por toda la provincia, llevando adelante acciones de lucha en todos los departamentos, y con un paro que alcanza niveles de adhesión que hace años no se veía. En Córdoba están de paro los municipales de la capital, ATE y hay movilización de Luz y Fuerza.

Los docentes pre y universitarios están en la quinta jornada de paro con importante aumento en el acatamiento. La medida resuelta por la Conadu Histórica arrastró también a once sindicatos de base de la otra federación. Una muestra de hasta dónde cala la bronca por la falta de respuesta del gobierno.

A estas luchas hay que sumarle el nuevo plan de lucha de la Unidad Piquetera, que empieza el jueves 9, pero que tendrá una continuidad que se resolverá en el plenario nacional piquetero del próximo 13.

Sobre esta base crece la campaña por un paro nacional y un plan de lucha, que es lo que le han reclamado los dirigentes de las organizaciones piqueteras, con el Polo Obrero, a la CGT y las CTAs en las reuniones realizadas.

Es la preparación para que los trabajadores intervengamos con nuestros propios reclamos e impulsemos una alternativa obrera a la crisis.