29/07/2021

Se atrasa el ritmo de vacunación en vísperas de la tercera ola

Hay un stock récord de 11,2 millones de vacunas sin aplicar.

La certeza de una inminente circulación comunitaria de la variante Delta en el país se da en un cuadro donde no aumenta el ritmo de inoculación a pesar de la llegada de más dosis, dando como resultado la existencia de 11,2 millones de vacunas sin aplicar en Argentina.

En promedio se vacunaron 349.214 personas por día en los últimos siete días. Hay 6,5 millones de dosis que han sido distribuidas a las provincias y no se aplicaron aún, más 4,7 millones sin distribuir. Hasta el momento, tan solo el 13,65% de la población recibió ambas dosis en un escenario donde el tiempo apremia, ya que solamente el esquema completo de vacunación garantiza una barrera sanitaria eficaz frente a la variante Delta.

Según un informe presentado por el Ministerio de Salud, en cuatro semanas se espera una mayor circulación de esta cepa en el país. En caso de que se mantenga el mismo ritmo de vacunación de la última semana, para esa fecha se habrán aplicado 9.777.992 dosis nuevas. Sin embargo, son 18.009.837 los argentinos que solo cuentan con la primera dosis y aguardan el llamado para recibir el segundo componente.

El hecho de que no haya habido un salto en el ritmo de vacunación -teniendo dosis disponibles- responde directamente al ajuste que viene aplicando el gobierno en materia de salud y a la falta de recursos destinados a acelerar ese proceso. Sucede, que además del recorte del presupuesto de salud nacional, se trata de un sistema fragmentado entre las provincias, con lo cual el plan de vacunación queda librado a la capacidad que tenga cada una para llevarlo adelante. Este es el telón de fondo de las medidas de lucha que llevan adelante los trabajadores de la salud en distintos puntos del país, contra la miseria salarial y la precarización laboral que promueven el gobierno nacional y los gobierno provinciales.

Como hemos señalado en varias oportunidades, la «austeridad fiscal» en el terreno de la salud es bajo todo punto de vista un impedimento a la hora de resguardar a la población de los efectos de la tercera ola. Significa un obstáculo para avanzar en la cantidad de testeos diarios, en la ampliación de camas, en resolver las demandas del personal de salud y en el reforzamiento sanitario en su conjunto. Sin embargo, Alberto Fernández elige continuar las recetas del FMI antes que combatir adecuadamente la pandemia. Sin ir más lejos, él y CFK ya aseguraron que el dinero proveniente de los Derechos Especiales de Giro no tendrá como destino atender las consecuencias del Covid, sino que se utilizará para pagar vencimientos de deuda.

Venimos de una segunda ola que ha provocado una catástrofe sanitaria y estamos en la antesala de una tercera con menos segundas dosis aplicadas de lo aconsejable. En este punto no podemos dejar de mencionar el retraso en la entrega por parte de los laboratorios que primó durante el primer semestre del año. El incumplimiento de los contratos se vio fomentado por la confidencialidad de los mismos y la falta de voluntad del gobierno para confrontar con las farmacéuticas. Ningún proveedor de vacunas rindió cuentas sobre los motivos de la demora, ni siquiera se presentaron a la convocatoria realizada por el Congreso Nacional, lo cual demuestra lo farsesco de aquella iniciativa.

La defensa a ultranza de los intereses de los laboratorios por parte del gobierno también atenta contra la aplicación del segundo componente de la Sputnik. Por un lado, el incumplimiento de los compromisos asumidos por el Instituto Gamaleya no tiene como consecuencia ningún punitorio. A su vez, llegó nuevamente un vuelo con sustancia activa de la Sputnik V para la fabricación local del componente 2, no obstante, su envasado recae en manos de una sola empresa, por lo tanto, se demora más el proceso. A todo esto, son 6 millones los habitantes que están a la espera de la segunda dosis de Sputnik, ya que no puede ser reemplazada por ninguna otra vacuna disponible en el mercado.

Se trata de un arribo de 500 litros de principio activo con los que se pueden producir 800 mil segundas dosis. A partir de un acuerdo comercial entre Richmond y MR Pharma, es esta última la única empresa encargada de envasar la Sputnik V. Si el Estado nacional obligara a todas las envasadoras a realizar esta tarea, tendríamos antes las segundas dosis disponibles para ser aplicadas; sin embargo, aquí también la decisión oficial es darle prioridad a los negociados entre privados.

La triplicación del presupuesto de salud, la centralización del sistema, terminar con la confidencialidad de los contratos con los laboratorios y la puesta en marcha de la producción estatal de la vacuna bajo control de un comité médico-científico son elementos centrales para intervenir adecuadamente en las nuevas etapas de la pandemia. Desde el Partido Obrero y el Frente de Izquierda Unidad entendemos que son iniciativas prioritarias que deben ser financiadas mediante la ruptura con el FMI, el repudio de la deuda usuraria y la aplicación de un impuesto progresivo y permanente al gran capital. Solo las y los trabajadores podemos imponer esta orientación en defensa de la salud de la población.

 

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