23/10/2020

La CGT de Córdoba borrada del reclamo salarial

La burocracia entrega el salario sin lucha ni deliberación entre las bases.

Con la pandemia como excusa el gobierno de la provincia está impulsando un ajuste brutal teniendo como eje salarios y jubilaciones. Cada vez más trabajadores caen bajo la línea de la pobreza, puesto que la inmensa mayoría no llega a cobrar el costo de la Canasta Básica Total, que según el Centro de Almaceneros, alcanzó durante el mes de septiembre un valor de $ 47.927,08. Además, de acuerdo a la citada fuente, la inflación acumulada interanual ascendió a 40,04 %, una pulverización de los ingresos populares, puesto que a excepción de los sindicatos combativos (Sutna, Sitram), en el resto de los sindicatos dirigidos por la burocracia sindical las paritarias están congeladas, o recibieron aumentos muy por detrás de la inflación. Esto se produce en un cuadro en el que todos los indicadores dan cuenta que la curva inflacionaria seguirá en ascenso, junto a la crisis económica.

En este marco la CGT, salió de la estricta cuarentena en la que estaba para jurar lealtad a los gobiernos del ajuste, el pasado 17 de octubre, y ahora se despachó con declaraciones relacionadas a la situación epidemiológica en los lugares de trabajo. Sucede que las empresas no cumplen con elementales medidas de bioseguridad, en momentos en que la pandemia bate nuevos récords diarios.

La CGT Regional Córdoba se reunió con el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) y funcionarios de los ministerios de Trabajo e Industria, para pedirle testeos en las fábricas e industrias de rubros que son considerados esenciales. Una impostura, y por partida doble, porque buscan cambiar el eje de debate salarial, y porque omiten que el gobierno cuenta en su haber con un subregistro de casos de Covid, puesto que muchas personas son asintomáticas, sin saberlo, siguen en circulación, porque no hay la cantidad de test necesarios, por eso el índice de positividad es el de un 25 %.

La Voz del Interior publicó una investigación que afirmaba que “la cantidad de infectados sería de unos 275 mil”. Mientras que de manera oficial la provincia registró 68.748 casos y 994 personas fallecidas.

Tras la mencionada reunión con las autoridades, la secretaria Adjunta de la CGT Ilda Bustos manifestó “que los empresarios quieran ocultar que tengan casos positivos por el hecho de decir ‘sigamos para adelante’ es uno de los problemas que tenemos. Pedimos que cierren un día, que reorganicen la actividad, pero a veces hay resistencia por parte de los empresarios, y esto se dificulta con el Ministerio de Trabajo actuando por la vía virtual”. Ósea que no consiguieron nada, como era de esperarse.

Sin embargo, la conducción de la CGT celebró la realización de este encuentro, y la citada gremialista aclaró que “lo que buscamos es un camino cierto para evitar conflictos, tanto sea con empresas que tienen casos y que no quieren parar de trabajar y de producir por un lado; y a la vez trabajadores que plantean contactos estrechos y que por 15 días tienen que estar aislados”. En este punto, Ilda Bustos olvida que se redujeron los días de aislamiento.

Los contagios están fuera de control en los lugares de trabajo, por el simple hecho de que la burocracia y el ministerio de trabajo no controlan que las patronales cumplan con las medidas de bioseguridad. En este punto, no se puede alegar que los capitalistas continúan operando con la lógica empresarial de reducción de costos.

Por eso no hay ni alcohol en gel en colectivos, ni cabinas de bioseguridad para choferes. En la planta de Arcor de Colonia Caroya, la base obrera empujó el reclamo por medidas de bioseguridad; la patronal respondió con medidas persecutorias. Una demostración de la negativa patronal a responder a afirmativamente las demandas sanitarias, y aleccionar al activismo en el reclamo salarial.

En relación al reclamo popular de aumento salarial, la adjunta de la CTG dijo que “queremos ver qué pasa con el pago del salario y los conflictos con las ART, que ya empezaron” (sic). Pero la economía de las familias obreras no puede esperar más. Es necesario impulsar la más amplia deliberación por medidas de bioseguridad, salarios y jubilaciones.

La burocracia sindical no tiene mandato para continuar con la entrega de los reclamos del movimiento obrero. Por eso, son urgentes las asambleas en todos los sindicatos para discutir nuestros salarios, y defender los convenios.

La burocracia transita un camino de entrega de todos los derechos laborales. Un caso testigo es lo que sucede en la Uepc, en uno de los sindicatos más grandes se pretende entregar el salario sin lucha ni consulta alguna a sus bases. El salario y la jubilación mínima no pueden bajar la canasta básica que están muy por arriba del salario real, cualquiera sea el índice que se tome. Sobre esa base se puede pensar en la actualización por inflación.

El Sutna y el sindicato de trabajadores municipales de Jesús María han demostrado que la revisión en manos de un sindicato combativo rinde. Porque garantizaron la movilizaron de las y los trabajadores, pararon mediante un plan de lucha. Aún en recesión defendieron el poder adquisitivo. Un ejemplo para el conjunto del movimiento obrero de todo el país.

Además hay un curso de auto convocatorias tanto en trabajadores de la salud, como de trabajadores de empresas de call center que también son la expresión de un panorama de lucha con el que se va recalentando Córdoba.

La diferencia entre la CSC, el Polo Obrero, los sindicatos clasistas, se contraponen con una burocracia sindical y piquetera que no tiene nada para ofrecer, que no sea una mayor entrega de los derechos del conjunto de trabajadores. En este punto el apoyo a las autoconvocatorias resultan claves para superar el bloqueo de la burocracia, y abrir un curso reivindicativo, reuniendo la fuerza para romper el pacto que tienen las centrales sindicales con el gobierno y las patronales

La Coordinadora Sindical Clasista y el Polo Obrero están realizando toda una labor de organización para apuntalar la reacción obrera frente al ajuste a los ingresos populares. En esa perspectiva se plantea todo un programa de salida partiendo de arrancar un salario mínimo igual a la canasta familiar, un seguro al parado, tierra y vivienda, comités de bioseguridad en los lugares de trabajo. Un desarrollo de un programa integral en todas y cada una de las luchas en curso, y preparando las que se vienen, para que la crisis la paguen los capitalistas.

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