Universidad
11/5/2026
UBA
Facultad de Sociales: balance de las elecciones estudiantiles y los desafíos que se vienen
El triunfo asegurado del radicalismo en el claustro de estudiantes y la necesidad de superar el impasse para derrotar el ataque de Milei.
Seguir
Sociales.
Los resultados de las elecciones estudiantiles fueron contundentes: el radicalismo, principal pata estudiantil del rectorado, conquistó 10 de 13 centros de estudiantes en la universidad. El adelantamiento de las elecciones le funcionó al Rectorado para instalar un clima de “normalidad” por encima del plan de lucha docente y no docente en curso, en el marco de la profunda crisis salarial por la no implementación de la Ley de Financiamiento Universitario.
Luego de negociaciones entre el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional), especialmente el vicerrector de la UBA (Emiliano Yacobitti), con el gobierno, las mutuas intenciones por aprobar una nueva Ley con un recorte salarial de 36% se frustraron. Aunque las autoridades hayan querido negociar con el gobierno, este les cerró la puerta. ¿Qué significa esto? A pesar de la insistencia judicial, no pretende implementar la Ley de Financiamiento conquistada en las calles, pero tampoco está dispuesto a pensar en la propuesta de una ley de recorte (y por lo tanto, que no resuelve la situación salarial ni presupuestaria) que planteaba el CIN.
Crónica de un triunfo anunciado: todos con el radicalismo.
Para el caso de la Facultad de Ciencias Sociales, el reformismo tenía el triunfo asegurado: no solo ganó la UES, histórico aliado del radicalismo en la conducción de la FUBA, sino que la renovación de La 15 como mayoría estudiantil en el Consejo Directivo parecería garantizarle el voto estudiantil a su favor en la próxima elección de autoridades.
El pacto que comenzó a vislumbrarse con las candidaturas a Dirección de Carrera de Comunicación y Relaciones del Trabajo (las carreras más grandes de la facultad) -donde La 15 y Alternativa Académica comparten de directoras de carrera a Magalí Troya en Relaciones del Trabajo y a Mercedes Calzado en Comunicación- podría sellarse en la próxima elección de Decano, donde si sigue este camino los consejeros de La Mella y Acción por Sociales votarían por la fórmula que contenga a De Charras (Nexo, dirección de Comu) y a quien le corresponda ocupar el lugar por el bloque radical de la dirección de Ciencia Política (AA).
En ese escenario, hay que ver cómo se desenvuelve la actual conducción que fue traicionada por sus aliados: si los votos de La Cámpora y La Cullen defenderán el bloque peronista que se resiste a esta integración (Ana Arias), o si se impone la integración de este sector a la gestión radical.
Por otro lado, la agrupación auténticamente radical, Alternativa Académica, reconquistó la mayoría estudiantil en la Junta de Carrera de Ciencia Política, donde sí se expresó la división de La 15 con diferentes candidatos a directores de carrera (Nosetto por La Cámpora y Altieri por Urbana). Además de haber quedado como tercera fuerza en CECSo en su primera elección sin hacer un frente común con la UES.
Basta de diálogo
El avance del bloque del radicalismo en toda la UBA es un problema serio para las condiciones laborales de nuestros docentes y no docentes, así como para nuestras condiciones de cursada y el propio acceso a la universidad pública por parte de la juventud trabajadora. En la medida en la que triunfe la política del rectorado de regimentación de la vida política en la universidad (desde los descuentos a los docentes que hacen paro en los preuniversitarios, así como la desmovilización total del estudiantado) también triunfa su orientación de complicidad con el vaciamiento que impone Milei, que ya costó miles de renuncias docentes, y un degradamiento notorio de la infraestructura y de nuestra formación académica. El ajuste no solo se expresa en lo material, sino en la imposición de planes de estudio orientados a un mercado laboral completamente precarizado (apuntando a una descalificación generalizada), como sucede tanto en Sociología como en Trabajo Social.
Si no comprendemos el ataque a la universidad como parte de la ofensiva general de Milei, en un contexto de salarios de hambre, pluriempleo y desocupación crecientes, es difícil estar a la altura de enfrentarlo. Y de eso pecan nuestras conducciones y representaciones estudiantiles: el diagnóstico sobre por qué Milei logra imponer su ajuste es nuevamente la supuesta pasividad del estudiantado, no daría “la correlación de fuerzas”. Básicamente el diagnóstico general de un peronismo encaminándose a la derecha porque “el escenario/la gente está derechizada”.
La reducción de la política estudiantil al debate de los servicios
El voto a Somos Libres (libertarios) fue minoritario en todas las facultades donde se presentó, y en el caso del CECSo obtuvieron solo un 3% -un voto puramente ideológico, pero marginal al fin. El gobierno no hace pie en la universidad, ya que la mayor parte del voto derechista es canalizado por el radicalismo y la UES, con campañas despolitizadas basada en los servicios.
Lo que se impone, intencionalmente por parte de todas las fuerzas del régimen universitario, es la política de servicios. Las agrupaciones ya no discuten política y un programa que refleje los reclamos del estudiantado, sino que centran su política en los servicios que pueden ofrecer en los espacios del centro, las ferias que pueden impulsar e iniciativas que se intentan teñir como la salida al problema de la deserción estudiantil. En muchas facultades operan directamente como secretarios administrativos. Es la franjización de la política estudiantil: vacían de contenido todos los espacios de representación política, mientras sus espacios políticos hacen negocios con la universidad. Solo disputan por sus intereses partidarios y su posible carrera política en la universidad. Por esto tampoco habilitan los espacios democráticos para que los estudiantes se organicen por sus reclamos (que exceden las políticas de permanencia estudiantil, ya que obviamente no somos ajenos al ajuste estructural que atraviesa el país).
El debate electoral enmarcado en la lógica de servicios no es más que la reducción de las elecciones estudiantiles a una licitación del buffet, kiosco y fotocopiadora del Centro de Estudiantes. Cuando los espacios de representación estudiantil se vacían de contenido es un retroceso para nuestras condiciones materiales a largo plazo, ya que las políticas de permanencia no están pensando en soluciones sino en tapar los baches. Este es el terreno de debate de los aparatos políticos de la universidad. Era lógico que pierda La 15 en estos términos porque ¿para qué votar a la copia de la UES cuando se puede votar a la UES y listo?
La UES rosa
Conviene recordar que La 15 gana el CECSo en 2024 con la promesa de superar la desmovilización y burocratización impuesta por la UES en los espacios estudiantiles. Sin embargo en estos dos años solo se dedicaron a fortalecer su política de servicios, donde evidentemente la UES los supera por expertise. En el campo de la lucha educativa, La 15, por su integración a la gestión de la facultad, desactivó la toma de 2024 y en 2025 fueron forzados por el activismo a convocar una asamblea por el fallo proscriptivo contra CFK y más tarde para organizarnos por la Ley de Financiamiento Universitario.
Lejos de orientar su campaña política como lo hicieron en 2024 -es decir, aunque sea posando de luchadores-, su slogan electoral fue “un centro que crece”. Si bien la lavada de cara puede funcionarle al peronismo en facultades como Fadu, en FSOC despolitizar no le funciona a todos. La Mella, con su integración cada vez más profunda al régimen universitario, está perdiendo su carácter “distintivo”: poder catapultarse sobre el voto del peronismo progresista.
En todo sentido, la izquierda a prueba
Nuestros resultados y performance general estuvo afectada negativamente por una política sectaria y autoproclamatoria del PTS y el MST: si bien logramos presentar una lista común (con En Clave Roja, Izquierda Socialista y La Revuelta), el PTS forzó la ruptura de La Marea luego de haber intentando, ambas agrupaciones, excluir a la UJS de la lista del FIT-U. Toda una política faccional que lejos está de abordar las necesidades de la izquierda y el estudiantado independiente en el marco del avance del rectorado y el vaciamiento en la universidad.
Comparando los resultados del FIT-U en 2024 y ahora, y contemplando el porcentaje obtenido por La Marea en soledad, la izquierda incluso logró un mayor resultado (pasando del 9 al 12%). Sin embargo, la política rupturista del PTS puede costarle a nuestro frente la pérdida de representación en la Comisión Directiva del CECSo. En este sentido, llamamos al PTS a abandonar su política de autoproclamación electoralista (que también ejecutan a nivel nacional), que por priorizar la autoconstrucción impuso un retroceso en las representaciones estudiantiles independientes.
12/5: el puntapié de una nueva oportunidad para derrotar a Milei
Frente a la tarea inmediata de poner en pie la universidad, es importante que la izquierda tome este desafío seriamente: reforzar la unidad de acción del único bloque de independencia de clase. Es decir, intervenir de conjunto en el proceso de lucha que se abre a partir de la próxima 4ta marcha federal educativa apuntando a desarrollar las tendencias combativas del movimiento estudiantil.
Para esto, tenemos obstáculos importantes: las direcciones burocráticas (tanto estudiantiles como gremiales) a las que siempre nos hemos enfrentado en estos caminos de lucha. Solo desbordando la contención de las mismas, es decir, demostrando el fracaso del camino del diálogo con el gobierno y de la negociación “por arriba” para abrir camino a la radicalización de esta pelea vamos a lograr defender la universidad. Fortalezcamos la unidad con la docencia y no docencia combativa nucleada en AGD UBA y la comisión interna de APUBA Sociales para enfrentar las maniobras de las autoridades en este conflicto.
Solo con lxs estudiantes, docentes y no docentes a la cabeza, decidiendo activa y democráticamente nuestras estrategias de lucha, vamos a conquistar el presupuesto y el aumento salarial docente y no docente. Vamos a demostrarle a Milei y compañía que con la universidad no se jode.



