Internacionales

17/11/2023

El control del agua como arma del genocidio sionista

Mekorot, la empresa del gobierno israelí, es un instrumento más de opresión del pueblo palestino.

Gaza.

Como parte de la ofensiva contra el pueblo de la Franja de Gaza que ya dejó más de 11 mil muertos, el Estado israelí impuso un bloqueo casi total sobre el enclave costero que ha provocado el desabastecimiento de agua potable. Esto fuerza a sus habitantes, muchas veces, a consumir bidones de agua salobre, lo que provoca vómitos y diarrea. Más allá de la situación actual en Gaza, Israel siempre se valió del control del agua como un instrumento más en la opresión contra el pueblo palestino. Uno de los puntales de esa historia es la firma Mekorot.

Mekorot fue fundada en 1937 por la administración británica, antes de la fundación del Estado de Israel –luego de la Primera Guerra Mundial y en el marco de la partición del Imperio Otomano, entre 1920 y 1948 el territorio palestino estuvo bajo la tutela del Reino Unido. Controla el 80% del agua en Israel y también en los territorios ocupados por este. La compañía está involucrada en crímenes de guerra contra el pueblo palestino y fue denunciada por la ONU por violar derechos humanos.

Israel controla el suministro de agua tanto en Franja de Gaza como en Cisjordania. Su política en este plano está en línea con su política más general de limpieza étnica, de apartheid y de genocidio contra el pueblo palestino. Es un instrumento más para avanzar en la colonización total del territorio histórico de Palestina, que es el objetivo máximo del sionismo como movimiento político.

En Gaza, donde casi el 97% del suministro de agua está contaminado o no es apto para el consumo humano, “Israel no permite el traslado de agua potable desde Cisjordania” (Prensa Obrera, 12/12/2022). Allí, el agua está sobrecargada de sales y otros contaminantes, lo que deteriora significativamente la salud de sus habitantes. Gaza está obligada a bombear constante y excesivamente sus aguas subterráneas; la extracción de agua excede a la recarga.

Las necesidades de la población son incompatibles con lo que puede brindar la única fuente de agua accesible que existe en Gaza: el acuífero costero transfronterizo (lo comparte con Israel y Egipto). Según Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), el 26% de las enfermedades en Gaza están relacionadas con el problema del agua, que incluso ha provocado muertes.

Israel causa daños en la infraestructura mediante los bombardeos y a su vez no permite que Gaza importe material de construcción para repararla. A esto se suma que la escasez de combustible y electricidad –producto de la política sionista de bombardeos y bloqueo– impide el funcionamiento de la infraestructura vinculada al tratamiento del agua (saneamiento, etcétera).

Fuente: Fueramekorot.org

En Cisjordania, el Estado de Israel determina incluso cuánta agua pueden tomar los palestinos, imponiéndoles cuotas anuales de consumo. Luego de la Guerra de los Seis Días (1967), tras invadir Cisjordania y Gaza, el gobierno israelí dispuso una orden militar que impide a los cisjordanos avanzar en el desarrollo de cualquier obra hídrica sin autorización previa de las autoridades sionistas; no pueden perforar nuevos pozos ni instalar bombas, y se les niega el acceso a los manantiales de agua dulce.

De acuerdo a BDS, el sionismo ha ocupado el 80% del Acuífero de la Montaña, la principal fuente hídrica que abastece a Israel y a Cisjordania. Ha demolido infraestructuras y pozos, perjudicando la actividad agricultora y ganadera cisjordana. Mekorot explota los manantiales de los territorios ocupados para favorecer los asentamientos ilegales que pertenecen a los colonos fascistas que el Estado de Israel ha desplegado en Cisjordania.

Según la OMS, son necesarios 100 litros de agua por persona al día para garantizar que se cubran las necesidades básicas y que no surjan amenazas para la salud. Mediante su política, Israel garantiza 300 litros por persona (para israelíes y para los colonos que viven en Cisjordania); y a los palestinos cisjordanos los deja con 75 litros por persona (información de Fueramekorot.org)

Todo esto muestra la situación de opresión brutal que vive la población palestina y que el conflicto en Medio Oriente no empezó el 7 de octubre a raíz del ataque de Hamas. Israel no solo asesina y despoja a los palestinos de sus tierras, sino que ha convertido a los que todavía no pudo expulsar o exterminar en ciudadanos de segunda, en verdaderos parias. Por eso es tan importante la solidaridad internacional de los trabajadores con la causa palestina, que debe ser parte de una lucha para liberar a la humanidad de toda forma de opresión.

Por otra parte, en Israel, Mekorot realiza pingües negocios. Ha establecido un volumen mensual de consumo fijo por persona, el cual tiene un precio determinado. Si se excede ese límite, la empresa procede a cobrar una tarifa mayor. Asimismo, ha fijado un precio alto para acceder al consumo de agua potabilizada y uno más bajo para acceder al de agua corriente o residual reciclada (no apta para consumo humano).

Mekorot y sus aliados argentinos

En Argentina, la complicidad de los gobiernos capitalistas con el sionismo es total. Y no solo porque sus principales referentes (Massa, Cristina Kirchner, Milei, Bullrich, Larreta) respaldan el “derecho” de Israel “a defenderse” (o sea, a matar a más de 5.000 niños en Gaza y llevar adelante un genocidio).

El Frente de Todos-Unión por la Patria, con Eduardo “Wado” de Pedro a la cabeza, ha firmado convenios con Mekorot para la gestión de los recursos hídricos. De esta movida participaron los gobernadores de San Juan, Mendoza, Catamarca, La Rioja y Río Negro. O sea, están envueltos peronistas, radicales y políticos burgueses de los partidos provinciales.

El Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo de Palestina y el Partido Obrero han presentado, en la Cámara de Diputados, un pedido de informe al Ejecutivo para que esclarezca la naturaleza de los acuerdos sellados. Asimismo, en ese lugar, se realizó una gran audiencia contra la entrega de agua a Mekorot de la que participaron incluso asambleas ambientales de varias provincias.

El convenio con Mekorot trae consigo la privatización de la gestión del agua; una política impulsada tanto por el gobierno nacional como por los Ejecutivos provinciales en zonas con estrés hídrico para garantizar la demanda de los pulpos capitalistas mineros. Esto, en detrimento de las economías agricultoras y los pueblos.

Rechazamos la entrega de este recurso y también los acuerdos que se han alcanzado con un Estado terrorista y carcelero del pueblo palestino. Israel, además, utilizaría las ganancias de la explotación del agua para financiar su política de genocidio étnico.

La lucha por una Palestina única, laica y socialista es más necesaria que nunca para terminar con la barbarie sionista.

https://www.prensaobrera.com/internacionales/en-la-franja-de-gaza-los-enfrentamientos-y-la-masacre-continuan

https://prensaobrera.com/politicas/pero-no