06/01/2021

Berni: la reivindicación «romántica» de la guerra de Malvinas (y la dictadura)

Los dichos del ministro derechista preparan profundizar el curso represivo contra la juventud.

El día martes 5/1 junto a Axel Kicillof, y otros funcionarios del gobierno provincial, el ministro de Seguridad Sergio Berni participó de una conferencia de prensa que tuvo como objetivo dar “respuestas” sobre la alarmante subida de casos de Covid-19 en territorio Bonaerense.

Berni aprovechó las cámaras y micrófonos para lanzar sus diatribas contra la juventud, y hacer gala del derechismo que lleva impregnado en lo más profundo de su ser, su marca registrada.

El ministro promilico, en esta ocasión, decidió arremeter contra la juventud (culpabilizándola de la subida de contagios) a partir de reivindicar de manera romántica el accionar de la dictadura genocida en la guerra de Malvinas. Berni declaró: “soy de la generación del ’62, donde muchos de mi generación estuvieron cuatro meses en una trinchera, congelados, defendiendo los intereses de la patria. A ninguno se le ocurría ir a bailar y protestar porque no podían salir. Ellos asumieron la responsabilidad histórica de velar por los intereses de la patria”.

Malvinas: una carnicería contra la juventud

Las palabras de Berni están cargadas de una (falsa) épica, funcional a la dictadura genocida y su rol en Malvinas. Declara lo que le conviene. A saber: en la guerra de Malvinas participaron mas de 12.500 jóvenes que tenían en aquel momento entre 18 y 20 años de edad. Fueron obligados a ir a congelarse a las trincheras, desabastecidos de alimentos, de ropa, incluso de armas. Soportando, incluso, los abusos de los propios superiores argentinos.

El 70% de los soldados muertos de nuestro país pertenece a esta franja etaria. Malvinas fue una carnicería contra la juventud. Cuando Berni habla de “su generación del 62” lo hace desde la óptica de ser un representante del Estado, no desde las botas de los pibes que mandaron a morir a una guerra que no buscaba derrotar al imperialismo sino llegar a un acuerdo con él.

Regimentar a la juventud: el sueño de Berni

Las palabras de Berni ocultan mucho más de lo que dicen. La comparación con la juventud Argentina en aquel momento histórico no es casual ni antojadiza. Para el ministro se necesita mano dura y coerción estatal para guiar a la juventud por el “buen camino”. Es un empedernido defensor del servicio militar obligatorio (derogado en 1994 tras el asesinato del joven Carrasco producto de una brutal golpiza propiciada por los propios militares).

Los responsables del manejo de la pandemia

Dicho esto, y volviendo a la actualidad, las declaraciones de Berni empalman con la intención de la clase capitalista de encontrar un chivo expiatorio en quien recostarse para esconder su propia responsabilidad en el manejo de la pandemia. Oficialistas y opositores derechistas culpabilizan a la juventud de los contagios por las juntadas grupales y fiestas clandestinas. Apelan a la responsabilidad individual, cuando el problema es la organización colectiva de la sociedad a partir del Estado que la gobierna.

 

¿Qué hizo el Estado en la primera parte de la pandemia y qué hace ahora en los comienzos de la segunda ola? La presión de los capitalistas por volver a producir de manera normal rápidamente perforó la cuarentena estricta, cuando los lugares de trabajo en su inmensa mayoría no cumplen protocolos, ni hablar el precarizado.

El presupuesto de salud continúa siendo muy menor a lo que verdaderamente amerita la batalla contra el virus. La centralización del sistema de salud sigue sin producirse por lo cual la población no cuenta con todos los recursos disponibles para enfrentar el Covid-19. El personal de salud sigue dejando la vida en cada hospital y clínica, pero sus salarios siguen por el piso.

La pauperización de la vida cotidiana, condiciones infrahumanas en las que millones de trabajadores viven, hacinados, sin cloacas, sin agua, sin los servicios elementales para el higiene personal, rodeado de basurales son un caldo de cultivo para la propagación del virus. Sin embargo el Estado decidió no atender estas problemáticas. Mejor dicho las atendió: con Berni desalojando a palazo limpio a las familias que luchaban por un pedazo de tierra donde vivir (con su mayor expresión en Guernica, pero con situaciones similares en toda la provincia).

La plata del país es colocada en los bolsillos de los capitalistas, de los especuladores. Para la salud, el trabajo y la vivienda solo migajas. Ellos, quienes nos gobiernan y nos gobernaron, son los culpables de las penurias del pueblo y de las muertes a manos del Covid-19. No la juventud. Quieren transformar en victimario a la víctima.

“Hacer una patriada”

Por último, Berni llama a la juventud a realizar una “patriada” pero no tiene autoridad moral ni política siquiera para hablarle a la juventud. ¿Alguien vio a Berni preocupado por los índices escandalosos de precarización laboral y desempleo que envuelven a la juventud?, ¿o por la falta de vivienda?, ¿o por el estado calamitoso de la educación pública, la falta de vacantes en las escuelas y la deserción récord del 2020 en el circuito universitario? Para nada. Gastó 9 millones de pesos en spots electorales donde aparece haciéndose el Rambo. Allí están los intereses de Berni. Un personaje así no puede exigirle nada a la juventud.

La patriada de la juventud es organizarse para frenar la embestida reaccionaria y represiva de Berni, que ya viene operando en el país: es la desaparición y asesinato de Facundo Castro, es la represión y verdugueo sistemático que sufre la juventud en las calles y que alcanzó picos insoportables durante la cuarentena “estricta”, son los desalojos a las familias (muchísimas de ellas repletas de jóvenes) que luchan por una tierra donde vivir.

La juventud tiene que organizarse en sus lugares de estudio, trabajo y barrios, luchar por protocolos de higiene contra el virus y la desidia patronal, por protocolos en los lugares de estudio controlados por la comunidad educativa, lo mismo vale para el control de la cuarentena en los barrios. Pelear por trabajo genuino, por un seguro al parado equivalente a $30.000, contra los despidos.

En defensa de la juventud, seguiremos luchando para que Berni se vaya. Sabemos que su pose fanfarrona y derechista personifica los intereses represivos y regimentadores de la clase capitalista contra la juventud. Echarlo constituiría un enorme triunfo.

 

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