08/01/2021

El gobierno hace demagogia con la socialización de los cuidados y elimina licencias laborales

Se eliminan las licencias laborales por cuidado de hijxs otorgada al inicio de la cuarentena. La medida afecta sobre todo a las mujeres trabajadoras.

El gobierno nacional, a través del Boletín Oficial, dio a conocer recientemente el cese de la licencia laboral por cuidado de hijxs menores de trece años, otorgada al inicio de la pandemia. Como contrapartida, fijó que lxs trabajadorxs de organismos públicos y empresas estatales “que cuenten con hijos o hijas, tutelados o tuteladas, o familiares menores a cargo de hasta trece años de edad inclusive, deberán realizar sus tareas de modo remoto, excepto necesidades de servicio indicadas por la autoridad superior” (Ámbito, 6/1). Para el sector privado, en cambio, la eliminación de la licencia no fue acompañada de ninguna otra disposición. La medida significa, sin lugar a dudas, un retroceso en materia de derechos para lxs trabajadorxs, que afecta en lo particular a las mujeres.

Vale aclarar que la normativa del Ministerio de Trabajo (artículo 3, resolución 207/2020) que dispensaba a unx de lxs progenitorxs de asistir al trabajo por tener menores a cargo, se trató de letra muerta en la mayoría de los casos ya que primó la presión patronal. Tal como ocurrió con el decreto de prohibición de despidos, el derecho a la licencia por cuidado murió en el altar del pacto que prevaleció entre el gobierno y los capitalistas durante toda la cuarentena. La eliminación formal de las mismas viene a consagrar esta situación.

El gobierno se apoya en la finalización del ciclo lectivo y en que ya no sería necesario que lxs xadres acompañen la escolarización de sus hijxs, para dar por concluida la licencia. No obstante, las tareas de cuidado no se reducen simplemente al seguimiento pedagógico de lxs chicxs, y por lo tanto, lejos están de suspenderse durante el receso de verano.

En el cuadro actual, donde prima la ausencia de dispositivos estatales para que lxs niñxs puedan asistir hasta que retornen clases, sumado a que los salarios de miseria que perciben las amplias capas de la población torna dificultoso acceder a ese servicio en el sector privado; y al aliciente del aumento de contagios por coronavirus, esta nueva resolución oficial implica una verdadera encerrona para las familias trabajadoras.

Evidentemente, la eliminación de la licencia por cuidado, se inscribe en el sendero de concesiones gubernamentales hacia las empresas, orientación que Alberto Fernández se propone profundizar a medida que avanza la bancarrota nacional. Se trata de una tesitura que el gobierno refuerza cuando le toca a él mismo jugar el papel de patrón, como ocurre con lxs trabajadorxs estatales, para quienes este retroceso viene precedido de una paritaria ruinosa de tan solo un 7% de aumento en el 2020, y un mísero 18% para el año entrante. Las centrales sindicales, como era de preverse, dejaron pasar este nuevo ataque a la clase trabajadora. De más está decir, que aproximadamente 8,5 personas sumidas en la informalidad laboral jamás contaron con licencia alguna.

Como hemos visto, la decisión oficial perjudica particularmente a las trabajadoras, sobre quienes recaen mayoritariamente las tareas de cuidado. Los datos que arroja el módulo sobre Trabajo no Remunerado y Uso del Tiempo, perteneciente a la Encuesta Anual de Hogares Urbanos, realizada por última vez en el año 2013 por el Indec (el próximo relevamiento de este estilo se llevará adelante en el transcurso del 2021), reflejan muy claramente esta realidad. La tasa de participación femenina en las tareas domésticas es del 86,7%, mientras que la masculina es del 50%; a su vez, la tasa de participación de mujeres en el “apoyo escolar” es del 19% y la de los varones es del 6,9%; por otra parte, las mujeres participan en el cuidado de niñxs y personas mayores en un 31,1% y los varones en un 16,8%. Más cerca en el tiempo, la Encuesta Permanente de Hogares -también del Indec- llevada a cabo en el segundo semestre del 2020, da cuenta que la situación no se ha revertido: del total de personas que realizan tareas del hogar, un 73% son mujeres y un 27% son varones.

Así las cosas, las trabajadoras del sector privado –forzadas a retomar la presencialidad- que no cuenten con los recursos para tercerizar el cuidado, se verán obligadas a reducir el tiempo de trabajo remunerado, y en consecuencia, disminuirán sus ingresos. A su turno, las trabajadoras estatales, deberán afrontar el intrincado camino de combinar el teletrabajo junto con la crianza.

Una vez más, se pone de manifiesto la hipocresía de un gobierno que se autodefine feminista, pero que sus intereses de clase lo conducen a darle la espalda a las demandas de las mujeres trabajadoras. Mientras el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad hace demagogia en torno a la puesta en pie de un Sistema Integral de Cuidados –de concreción incierta- se elimina la licencia de cuidado de hijxs en un marco excepcional de pandemia, en función de complacer a la burguesía. Este atropello se suma a la lista de motivos para que se abra paso en el país un paro nacional y un plan de lucha. Organicémonos en cada lugar de trabajo por esa perspectiva.

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