29/11/2020
LA SEMANA

El duelo por Maradona en tiempos de ajuste y palos

Por Eduardo Salas Editor de Prensa Obrera

Esta semana quedará seguramente grabada en la memoria general por la muerte de Diego Maradona. La repercusión que la noticia adquirió en Argentina y en el mundo ha sido realmente impactante. Eso es insoslayable. Pero ni siquiera la muerte de un ídolo popular y una repercusión de tal magnitud pudieron ocultar la gravedad de la situación del país y el espíritu que anima al gobierno y la oposición.

Es más que simbólico que la despedida de Maradona por decenas de miles de personas, la inmensa mayoría trabajadores, haya sido convertida en uno de los episodios de represión que también quedará en la memoria colectiva. La represión es una herramienta cada vez más usada por todos los gobiernos, tanto de la Ciudad y de las provincias  como de la Nación. Está en consonancia con los tiempos del FMI y el ajuste que son los que verdaderamente dominan la situación política.

Y esta es la verdadera esencia de la situación política que, por más que se pretenda, el dolor por la muerte de un ídolo no pudo borrar. Varias movilizaciones y jornadas de lucha (como la de trabajadores de la salud, jubilados, etc.) que iban a desarrollarse en reclamo de salarios, trabajo, vivienda, y muchas otras reivindicaciones, fueron reprogramadas para la semana entrante.

El mandato del FMI

Ha ingresado al Senado el proyecto de modificación del cálculo de la movilidad jubilatoria que confirma las versiones previas por lo cual le robarán a los jubilados 100.000 millones de pesos, para luego pasar a desprender cada vez más los haberes jubilatorios no solo del salario en actividad sino también del aumento del costo de vida. Esto cuando el 65% de los jubilados cobra la mínima que está por debajo de la canasta de indigencia.

La suba de los precios, sobre todo de los alimentos, y el reconocimiento del Banco Central de que esto es resultado de la «brecha cambiaria» son la confesión de que el ajuste está montado fundamentalmente sobre la licuación de los ingresos de los trabajadores, tanto en actividad como jubilados.

La línea del ajuste está claramente expresada en el presupuesto 2021 que votó el Congreso y que avanza sobre la asistencia a los desocupados  (como la eliminación del IFE, programas sociales, etc.), sobre los recursos para salud, educación, vivienda, obras públicas. Pero además abre el camino para los tarifazos. En enero se levantan los «congelamientos» de tarifas (los combustibles ya están subiendo) y viene un golpe al bolsillo muy superior con aumentos en los gastos de salud y educación.

Es claro que esta es la consecuencia de que para el gobierno (y la oposición) la única salida posible es llegar a un acuerdo con el FMI que es quien establece el rumbo de ajuste. La decisión del FMI de pasar a fines de febrero la definición de un acuerdo con la Argentina agrava la situación porque se dilata las posibilidades de la clase capitalista de volver al mercado financiero mundial a endeudarse.

Esa misma pretensión existía con el acuerdo con los bonistas y llegado al mismo la Argentina sigue sin acceder al crédito. Fueron siete meses de idas y vueltas, que terminaron cediendo a las pretensiones de los bonistas, y el resultado es mayor inflación, una brecha cambiaria que es la confirmación de un rumbo devaluatorio y un aparato productivo que no arranca. Lo concreto es que siguen vaciándose las reservas del Banco Central y los sojeros no liquidan los dólares de la cosecha especulando con que la brecha se cierre con una megadevaluación.

El FMI fue claro: hay que esperar que Biden forme su gobierno. Será finalmente el imperialismo el que decida. Los tiempos son mortales para un gobierno debilitado que viene de fracaso en fracaso y será a su vez un condicionante para que se coloque del lado de EE.UU. en la guerra comercial con China. Es decir, un factor convulsionante de la crisis económica y política y de la posiciones de los distintos grupos capitalistas que operan en el país.

La marea verde, cerca de momentos decisivos

El gobierno ha mandado a senadores el proyecto de movilidad jubilatoria a la par que inicia en diputados el tratamiento del proyecto de aborto legal. Es claro que pretende aparecer con una agenda progresista cuando por otro lado golpea con un fuerte ajuste. Sin embargo, una cosa está condicionada por la otra. La Iglesia, de la mano del Papa, atacó fuertemente la aprobación de la IVE y amenazó, al igual que el conjunto de los antiderechos, con ir a una fuerte campaña de movilización para impedirla. Esto cuando el gobierno busca cerrar aun más su alianza con la Iglesia a quien considera clave para llegar a un acuerdo con el FMI, sobre todo por las estrechas relaciones del Papa con el nuevo presidente yanqui; no olvidemos que el  gobierno «vendió» a Bergoglio y a Kristalina Georgieva, la presidenta del FMI, como aliados de la Argentina.

La lucha por la aprobación del aborto legal y contra el ajuste se va a desenvolver en las calles. Allí estaremos apoyando todos los reclamos y reivindicaciones y agitando la necesidad de un paro nacional y un plan de lucha.

Buen domingo

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