24/10/2020

UTA firma paritarias a la medida del FMI

Salarios 20.000 pesos por debajo de la canasta básica.

La burocracia que dirige la UTA, con Roberto Fernández a la cabeza, acordó con las cámaras empresarias un aumento ruinoso para los choferes de colectivos del Área Metropolitana, mientras que en el interior ni siquiera hay perspectiva de aumento algunas, ya que las patronales se niegan a sentarse a discutirlo.

El aumento anunciado es de 30% al básico más una suma de 20.000 pesos, no remunerativa, a pagar en tres cuotas. De esta manera, el básico inicial para un trabajador del transporte pasó a 63.051 pesos, por lo que luego de los descuentos por aportes y demás ítems queda algo abajo de 50.000, más de 20.000 por detrás de lo que según la Junta Interna de ATE Indec se necesitan para acceder a la canasta básica.

A diferencia de las paritarias anteriores, en esta quedaron afuera los viáticos, y recién el 28 de este mes van a discutir si se aumentan y en qué porcentaje.

Esta paritaria debía cerrarse en abril, pero desde antes de la pandemia el gobierno de Alberto Fernández impulsó el reemplazo de los acuerdos paritarios por sumas fijas, y luego el coronavirus sirvió de excusa para terminar de imponerlas. El bono salarial a los privados se pagó en dos cuotas en UTA: 3.000 pesos en enero y 1.000 en febrero. Decretada la cuarentena, se enterraron las paritarias y el bono quedó fijo en 3.220 de bolsillo pesos. Ahora el aumento anunciado absorbe ese bono, por lo cual el incremento real no es del 30 sino  del 22%, aproximadamente. Esto para una inflación estimada para todo el 2020 en más del 45%. Paritarias a la recontra baja.

El nuevo sueldo queda apenas unos 3.500 pesos por encima de la línea de pobreza, diferencia que absorberán los aumentos estacionales de los próximos meses por las fiestas, los nuevos aumentos de la nafta y también porque en diciembre se levanta el congelamiento de las tarifas de los servicios públicos y el Ministro Martín Guzmán ya tiene en carpeta los aumentos del 30% al 60% para luz, gas y electricidad.

Por último, la suma no remunerativa de 20.000 pesos pagaderos en tres cuotas (una en noviembre y dos en diciembre), va a «compensar» un retroactivo a abril, quedando colgada la compensación por la inflación de enero, febrero y marzo como cierre de la paritaria 2019. El aumento firmado es solamente retroactivo a… ¡septiembre!

La fracción de la burocracia sindical opositora a la de Fernández, la agrupación Juan Manuel Palacios liderada por Miguel Bustinduy, cacarea por esta miseria de aumento, pero solo por redes sociales. Solo se moviliza cuando peligra algún interés (subsidios) de su patronal aliada, el grupo Dota. El 17 de septiembre marchó con Moyano en apoyo al gobierno.

Esta fracción de la burocracia sindical se ha demostrado incapaz de impulsar alguna acción en interés de los trabajadores, aunque apele a burdas maniobras para ponerse la peluca de combativos. Un ejemplo de esto ha sucedido cuando en complicidad con el Grupo Autobuses (socia de Dota) llevó un colectivo de la Línea 540 para sacar fotos en la movilización del moyanismo; luego de lo cual el cuerpo de delegados y los trabajadores de la 540/553 desmintieron categóricamente su participación en la columna de la Juan Manuel Palacios y denunciaron esta maniobra infame.

El marco del deterioro salarial en UTA es de una precarización y flexibilización laboral más brutal que nunca. En el interior hay miles de choferes que llevan meses sin cobrar, y se han realizado paros y conflictos en más de 15 provincias (algunos reprimidos como en La Rioja, Córdoba y Bariloche). Se agrava una inseguridad con asaltos y ataques, como el que se cobró la vida de Pablo Flores el pasado 1 de octubre, en cuya causa judicial está probada la acción de sicarios de quienes no se sabe quién los contrató ni para qué, pero que se desarrollan en un marco de amenazas y un accionar cotidiano de las patotas sindicales de ambas fracciones burocráticas. A su vez, los protocolos sanitarios ante el Covid-19 son inexistentes, insuficientes o incumplidos; y el parque automotor está desvencijado, entre un largo etcétera.

Salario y condiciones de trabajo hacen converger cada vez más la situación del Área Metropolitana con el interior del país. Una serie de movilizaciones y cortes de ruta, aún minoritarias pero muy combativas fue protagonizada de trabajadores de distintas líneas, lo que da la idea de un hervidero por abajo que no tardará en cobrar más cuerpo. Se van creando las condiciones para una lucha huelguística nacional, que deberemos evitar que la burocracia sindical y el Ministerio de Trabajo encorseten desde el inicio con conciliaciones obligatorias eternas y preacordadas de antemano.

En este camino bregamos por la confluencia entre las nuevas camadas de trabajadores que salen a la lucha -a los que la burocracia sindical persigue sin miramientos- con el activismo y los delegados combativos e independientes que ya viene siendo parte de las luchas del gremio.

Con ese planteo la agrupación Naranja de UTA propugna asambleas de línea, autoconvocatorias y coordinaciones que superen el bloqueo de la burocracia en sus distintas fracciones y unifiquen reclamos y acciones del AMBA, el interior, larga distancia, combis y turismo, alrededor del elemental derecho a un salario digno y mejores condiciones laborales.

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