24/02/2021 | 1616

Abajo el pacto de Trotta-Acuña: organicémonos por una presencialidad segura

Por Tatiana Fernández Martí Presidenta del Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires

El pasado lunes 8, el ministro de Educación Nacional, Nicolás Trotta y la ministra de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, anunciaron en una conferencia de prensa la vuelta a la presencialidad escolar en la Ciudad. Les estudiantes del nivel primario y los primeros años de secundario retornaron a las aulas a partir del miércoles 17/2 de forma escalonada, mientras que les docentes ya pisaron los colegios hace dos semanas.

Mientras en la Ciudad se reportan alrededor de mil contagios diarios, la política de Larreta y Acuña es abrir los colegios sin las mínimas condiciones para hacerlo. Les docentes se encontraron con las escuelas en pésimas condiciones, que se viralizaron en las redes sociales. Con mínimos elementos de limpieza como trapos y lavandina, pero ni hablar de alcohol en gel, barbijos ni mucho menos un plan de testeos real para quienes trabajamos y estudiamos en los establecimientos.

El pasado viernes 12, el Consejo Federal de Educación (CFE) que reunió al presidente Alberto Fernández junto a los gobernadores provinciales de todo el país, con Trotta y Soledad Acuña a la cabeza, determinó eliminar el semáforo epidemiológico, uno de los pocos parámetros dispuesto por el CFE para determinar qué distrito podía retornar a las aulas o no según las condiciones en las que se encuentre la situación pandémica. Frente a la presión de las patronales por abrir los colegios a toda costa y sin garantizar las condiciones, el gobierno y la oposición de Juntos por el Cambio deciden eliminarlo para pasar por encima los marcos sanitarios.

Tal como venía denunciando la comunidad educativa porteña, la apertura de los colegios avanza más allá de no tener condiciones sanitarias aptas. Los 60 casos confirmados estas semanas no son una mera casualidad: son producto de la falta de inversión estatal en educación, que debería ser destinada a cubrir los recursos para que esta vuelta a las aulas sea segura.

 

No costeemos la desidia educativa

Para les estudiantes, la virtualidad sin recursos resultó ser una experiencia sumamente desgastante para el aprendizaje de contenidos y el desarrollo de la cursada. Los números hablan por sí solos: por lo menos, un millón de estudiantes abandonaron su cursada por falta de recursos. La posibilidad de la implementación de una modalidad mixta (presencial y virtual) obliga a que continuemos reclamando por la entrega de dispositivos y conectividad de manera irrestricta y por el aumento de las becas estudiantiles, las cuales quedaron muy por detrás de la inflación durante el año pasado.

No hay dudas que la presencialidad es el escenario ideal para los objetivos pedagógicos de la cursada; sin embargo, la total improvisación frente al cumplimiento de los protocolos es una situación alarmante para les estudiantes. Así como las familias y docentes costearon la crisis educativa en la virtualidad, hoy son forzados a costear con su salud.

Y ante esto, la Coordinadora de Estudiantes… ¿de base?

Mientras esta ofensiva avanza en la Ciudad contra les estudiantes y docentes, la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB) se encuentra paralizada y sin disposición a enfrentar de forma concreta esta situación. Su dirección política, encabezada por las agrupaciones estudiantiles kirchneristas como Contragolpe, Vamos, La Cámpora, Grupo Bicentenario, está negada a impulsar cualquier tipo de medida de lucha que no sea virtual ni que denuncie que hoy no están garantizadas las condiciones de la apertura de las escuelas por la falta de presupuesto, poniendo sólo el eje en la gestión irresponsable de Acuña.

Solo proponen hacer tuitazos sin mucha trascendencia en las redes para exigir nomás «un plan de vacunación’’ a Larreta, cuando las vacunas que llegaron al país escasean y hace una semana le estalló el escándalo del Vacunatorio VIP al gobierno nacional, que hizo que el ministro de Salud, Ginés González García, tuviera que presentar la renuncia. Focalizan en esta consigna para evitar hablar de la falta de presupuesto y de la responsabilidad del ministro Trotta en esta crisis educativa.

 

  Lo que demuestra que están negados a ir a una lucha a fondo en defensa de nuestra cursada y por la situación de los colegios, porque saben que Acuña y Larreta están de la mano con Trotta y Alberto Fernández en su plan de abrir las escuelas, sin garantizar más contratación de personal docente ni un plan de obras a nivel edilicio, ni ninguna de las reivindicaciones por las cuales peleamos para que se pueda garantizar un retorno seguro a las aulas. Al contrario de esta situación, el Centro de Estudiantes de la Rodolfo Walsh convocó a una asamblea de toda la comunidad educativa, donde votaron hacer una movilización con los distintos colegios de la zona junto a docentes y familias para hacer un escrache al gobierno en las puertas de los colegios, junto al paro votado por el gremio docente de Ademys para el 17, 18 y 19 de febrero. Estas iniciativas son las que tenemos que replicar en el conjunto de los colegios para defender nuestra cursada más que nunca.

Organicémonos por una vuelta segura

Este regreso a las aulas no puede darse de otra manera que no sea destinando los recursos necesarios para una presencialidad segura. Reclamamos un plan de vacunación para todo el personal educativo, protocolos de seguridad e higiene con distribución de barbijos, alcohol en gel y distanciamiento social, contratación de más personal docente y auxiliar, distribución masiva de computadoras y conectividad para todes, plan de infraestructura escolar inmediata en la Ciudad de Buenos Aires y en todo el país. El aumento urgente del presupuesto educativo va a ser condición necesaria para el cumplimiento de todas estas exigencias. Para que esto ocurra, les estudiantes junto a nuestres docentes y familias debemos organizarnos en asambleas abiertas para que deliberemos y votemos un plan de acción para luchar frente a la desidia del Estado y sus protocolos berretas. Es necesaria la creación de comités docente-estudiantiles que estén a cargo de realizar relevamientos de las condiciones edilicias (espacio en las aulas, ventilación, etc.), limpieza, insumos (mascarillas, etc.) y que decidan si existen las condiciones o se levanten las clases. Desde la UJS y la juventud del Polo Obrero convocamos para marzo a todos los centros de estudiantes, coordinadoras, agrupaciones y sindicatos a una concentración en el Ministerio de Educación de la Nación para hacer oír todos nuestros reclamos. ¡Abajo el pacto de Trotta-Acuña! Organicémonos para que el Estado garantice las condiciones para una presencialidad segura.