12/05/2021

Río Negro: crece la pandemia y los negocios patronales

Solo los y las trabajadores podemos dar salida a la crisis.

La evolución de los contagios en Río Negro se está acelerando de la mano de las nuevas cepas que circulan en Bariloche y Fiske Menuco, por un lado, y de las casi nulas restricciones implementadas por el gobierno de Juntos Somos Río Negro al mando de Arabela Carreras, por otro. A la par, los negociados patronales han seguido creciendo, tanto por la apertura de las economías como por los subsidios mediante el endeudamiento del Estado. Mientras vastos sectores de la clase trabajadora provincial, ocupada y desocupada se organizan y luchan por sus derechos para no pagar la crisis.

Vaciamiento del sistema de salud y crisis sanitaria

La falta de restricciones ante la pandemia en Río Negro son impuestas por las cámaras de comercio y las patronales, como ocurre a nivel nacional con el gobierno del Frente de Todos de Alberto Fernández, y, a pesar de que no haya camas de terapia intensiva en ciudades completas, de los compañeros y compañeras fallecidas en la primera línea, de que falte personal para la atención de camas UTI o de que falte EPP (Equipos de Protección Personal). Hace una semana, responsables del sistema de salud, tanto público como privado, declaraban en conferencia de prensa que “no hay camas” en Bariloche, mientras que en Cipolletti se hizo pública la noticia de que de las 14 camas solo son utilizables 9. En Cinco Saltos, por ejemplo, una mujer denunció el viernes ante medios públicos que su padre, jubilado, iría al criterio de Triage y que PAMI había hecho un abandono de persona. Terminó muriendo el día sábado por Covid-19.

El mismo Diario Río Negro plantea que las restricciones impuestas en la zona de Bariloche, aún con miles de infectados y las terapias colapsadas, fueron aceptadas pero no serán aplicadas en junio, mes de inicio de la temporada de invierno para el turismo. Mientras en el Alto Valle, con índices más altos, las clases presenciales continúan y las actividades relacionadas a la fruticultura siguen abiertas sin ningún tipo de control, presionando aún más el vaciado sistema de salud provincial. La gobernadora asegura que en ciudades como en Cipolletti no piensa aplicar nuevas restricciones, aún con 1.600 casos activos.

Toda esta política aperturista del gobierno, sumada a la política de ajuste para bajar el déficit fiscal, que en gran parte ya han pagado nuestros y nuestras jubiladas, ambas consensuadas con el gobierno nacional y las burocracias de ATE y UPCN, que se refleja en el cierre de paritarias a la baja, en la falta de presupuesto para el sistema de salud y las paritarias en negro para los y las trabajadoras de salud (el 70% del salario es en negro), ha provocado la organización autoconvocada de las bases de la primera línea. De hecho, una parte importante de la primera línea de la provincia, sean de salud o de diferentes escalafones, como administrativos de salud (quienes tienen sueldos promedio de $28.000) están en un plan de lucha a nivel provincial, con movilizaciones y cortes de ruta, y se han dado la tarea de armar ASSPUR, un sindicato de base que agrupa a todos y todas las trabajadoras de salud sin distinciones, y que no casualmente el gobierno y las burocracias de ATE y UPCN se niegan a reconocer y se resisten a su participación en la mesa salarial provincial.

Negocios patronales y explotación laboral en medio de la pandemia

En este cuadro todas las actividades productivas de la provincia en general, turísticas, gastronómicas, de los casinos, del empaque de frutas -donde se generaliza el hacinamiento laboral- y de rurales en particular, siguieron abiertas, a la vez que reciben subsidios estatales mes a mes. En contraste, esta temporada -pero también la pasada- los y las trabajadoras debieron soportar el ajuste sobre sus espaldas. Pasó con los y las trabajadoras de los casinos nucleados en la provincia, que estuvieron en plan de lucha por los salarios, pero también con los y las trabajadoras estatales, de la salud y la docencia, y rurales y del empaque.

En el caso del empaque, como en la salud, trabajadores fallecieron de Covid-19, como en Moño Azul de Villa Regina ,y, en otros, trabajadores debieron aislarse más de 3 veces por su propia cuenta por los contagios ante la negativa patronal, estatal y de la burocracia de detener la producción, sumado a la falta de protocolos. Se produjeron contagios sin ningún tipo de control, como sucedió en Centenario, provincia de Neuquén. En el caso de los y las trabajadoras rurales se evidenció cómo la patronal, relacionada al poder político y la burocracia de Uatre, trata a los trabajadores y trabajadoras como si fueran esclavos, tomándolos como una propiedad privada dentro de su propia propiedad privada.

Esto quedó más que claro en el empaque Los Tres Puentes de Raúl Martínez, en Ingeniero Huergo, con cientos de trabajadores rurales golondrinas, que aún contagiados, siendo contactos estrechos y sin servicios básicos debían seguir trabajando al amparo del Estado y la burocracia de Uatre.

La falta de protocolos de bioseguridad, el silencio de las burocracias de Soefrnyn, Uatre y Sthimpra por la no contemplación de este sector para recibir las vacunas aunque hayan sido declarados esenciales son también pruebas de que se han beneficiado una vez más los negocios patronales, descargando la crisis sobre la espalda de la clase trabajadora. Durante esta y la pasada temporada, las mencionadas burocracias operaron para continuar con la producción y los negocios y beneficios a la patronal frutícola, mientras aceptaban paritarias a la baja y en negro, y siguen sin reconocer el 40% por zona desfavorable que les corresponde a los y las trabajadoras del sector frutícola de Río Negro y Neuquén.

 

 

En la grave situación del sistema de salud, de sus trabajadores y trabajadoras, sumado a la preocupante situación de los otros sectores obreros debe verse la política de ajuste y hambre desenvuelta por el actual gobierno. El sistema de salud y el sistema de educación han sido sostenidos por el esfuerzo de las y los trabajadores. En el caso de los sectores obreros privados hemos visto que sucede lo mismo. De conjunto, contra cada uno de los ataques del actual régimen de hambre y saqueo capitalista, todos estos sectores obreros luchan desde el inicio de la pandemia por reivindicaciones, como vacunas para todos y todas, salarios iguales al costo de la canasta básica familiar y protocolos de bioseguridad.

Solo los y las trabajadoras podemos dar salida a la crisis

Se suma a este cuadro el agravamiento de la situación social, que se refleja en lo salarial, en los índices de pobreza, que se potencia con la llegada del invierno, dejando al descubierto el abandono de los barrios más carenciados, donde crece el hambre, el hacinamiento y la pandemia. Un dato de este agravamiento de la situación son las ocupaciones de tierras de partes de familias trabajadoras, como ha ocurrido en Cipolletti y Fiske Menuco.

Por otro lado, el bajo porcentaje de vacunados en Río Negro (solo se ha vacunado el 29% con una primera dosis), demuestra que las vacunas siguen sin llegar. Queda al descubierto así el acompañamiento del gobierno provincial a la política nacional fondomonetarista del Frente de Todos, de defensa de los intereses de los laboratorios privados. En la provincia, sectores obreros mayoritarios, siendo declarados esenciales, como en los empaques y las chacras no son prioritarios en el calendario de vacunación provincial.

Por todos estos motivos, los y las trabajadoras han salido a manifestarse por diferentes reivindicaciones, autoconvocándose de manera independientes de las conducciones sindicales en varios sindicatos durante la pandemia. Es necesario movilizar exigiendo:

Testeos masivos y vacunación, la producción pública de las mismas, la incautación de las producidas en el laboratorio de Sigman y la centralización de todo el sistema de salud.

Por salarios iguales al costo de la canasta básica familiar. Seguro al desocupado de $40.000. Asistencia alimentaria a la población desocupada.

Protocolos en los lugares de trabajo con la conformación de comités obreros de higiene y seguridad en cada lugar. Basta de precarización laboral. Ningún despido y ninguna suspensión.

Tierra para vivir, no para la especulación.

Solo los y las trabajadoras podemos dar salida a la crisis.

 

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