28/10/2020 | 1608

La lucha de los trabajadores de la salud en todo el país

Autoconvocatorias, paros, marchas y acampes por salario y condiciones laborales.

PH Willy Monea

Al calor del aumento de contagios y muertes de Covid-19 en la Argentina, los trabajadores de la salud son el sector más afectado, sin lugar a dudas. A las condiciones laborales deterioradas, producto de las políticas de ajuste históricas a las que se somete a la salud pública, se le agrega el contexto de la atención de pacientes con coronavirus. La exposición de este sector lleva a que la cifra de personal contagiado se estime en los 50.000 y “supere los 260 fallecidos” (Fesprosa, 27/10), el pluriempleo de una gran porción de estos trabajadores es moneda corriente y un factor determinante que explica estas cifras. En este cuadro, desde comienzo de año se vinieron dando diferentes luchas en varias provincias que pusieron sobre la mesa la situación sanitaria, el faltante de Equipos de Protección Personal y los bajos salarios.

El gobierno nacional viene de asestar una rebaja salarial a los trabajadores de los hospitales nacionales. Cerró un acuerdo de 7% (firmado por UPCN), luego de haber transcurrido todo el año 2020 solamente con un aumento de 4.000 pesos y con una pérdida salarial muy profunda en los últimos años. Esta situación fue enfrentada en el Hospital Garrahan con asambleas, paros de diferentes sectores y movilizaciones al interior del hospital y el 3 de noviembre van a un paro. En el transcurso del año, en el Hospital El Cruce, con cortes de calle y paros que lograron un aumento por medio de bonos a los trabajadores del hospital.

A su vez, en diferentes provincias se viene dando una lucha decidida de enfermería, con epicentro en la Ciudad de Buenos Aires, que levanta el pedido del reconocimiento en la Carrera Profesional (Ley 6.035), que representa un aumento salarial del orden del 40%, mejores condiciones laborales y de formación en servicio. Luego de la represión del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, el 21 de septiembre, se desarrollaron asambleas que impusieron un paro el 1° de octubre y una movilización el 21 a Jefatura. En estos días se está discutiendo cómo continuar el plan de lucha para garantizar un paro y movilizarse el 20 y 21 de noviembre a Plaza de Mayo. Este movimiento irradió a enfermeros y enfermeras de la provincia de Buenos Aires, pero también a otros profesionales de más de 15 hospitales, que el 21 de octubre también se movilizaron a  la puerta de la gobernación. A solo 15 días de que cerraran las paritarias, con un aumento del 14%, evidenciando un contraste de prioridades por parte del gobierno de Kicillof, quien privilegia dar un aumento del 40% a la policía. En Mar del Plata también se dio una jornada de las mismas características que superó a las conducciones sindicales de ATE, Cicop y ATSA (de privados) y ya se trazó como meta volver a movilizarse el 21 de noviembre, que es el día de la Sanidad.

La situación en las provincias

En la provincia de Río Negro, los trabajadores de la salud están protagonizando importantes movilizaciones del conjunto de los hospitales. El cachetazo de 6.000 pesos en negro y 10% de aumento salarial, firmado por la conducción verde de ATE, desató una ola de indignación que se materializó rápidamente con marchas en varias ciudades: Cipolletti, Fiske Menuco (General Roca), Bariloche y Villa Regina. Esto se da en un contexto de cifras escandalosas de infectados y una de las tasas de letalidad más altas del país. Ante la continuidad de las marchas el ministro de Salud mandó llamar a referentes de la lucha hospitalaria de Viedma para decirles… que no había nada más para ofrecer. Ante la desconfianza en las conducciones sindicales, los trabajadores se denominan como “autoconvocados” y toman en sus manos el camino de la lucha por una recomposición salarial que recupere al menos el 50% y sea al básico, que también son bajos. Y la lucha por la ley de insalubridad que debería reducir la edad jubilatoria y otorgar plus por tarea riesgosa y licencias por estrés.

En la provincia de Mendoza pasa algo parecido, luego de movilizaciones el 21 de octubre han impulsado un acampe que va tomando fuerza en asambleas hospitalarias. El gobierno que es incapaz de enfrentar el descontrol de casos y ha ingresado en esta fase con un sistema de salud muy debilitado, se ha valido de todos los medios para derrotar la lucha, pero no lo ha logrado. En diez meses de lucha continua, contra viento y marea, las y los trabajadores de la salud han logrado conquistas parciales, como el pago de sueldos atrasados, el decreto de pases a planta interina e incluso que el gobierno provincial deba recibir a representantes de los trabajadores, lo que no había ocurrido en todo este año.

Los esfuerzos y maniobras, de parte del gobierno y la oposición patronal, para derrotar el conflicto responden a que en este se juega mucho más que un aumento de salario o un reconocimiento de título, que en sí ya son importantes: se juega la capacidad de las y los trabajadores de enfrentar y derrotar el ajuste con la organización independiente del gobierno y la burocracia. Lo que hace tambalear la tregua que sostiene al gobernador Rodolfo Suárez de parte de la burocracia sindical y la misma oposición.

En Córdoba se está preparando un paro de todos los trabajadores de la salud para el 10 de noviembre, luego de luchas en los últimos meses y algunas victorias parciales de sectores de enfermería en el Hospital Rawson que lograron mantener sus francos. El malestar entre el personal de salud ha crecido tanto como los contagios y muertes en la provincia y pone en el foco las aperturas económicas que aprobó Schiaretti en la última semana. Once organizaciones del sector salud de la provincia convocan a jornadas de lucha el 4 y un paro del sector el 10, con caravana en toda la ciudad y localidades del interior.

La organización de los trabajadores avanza y no se deja amedrentar por la pandemia ni por el ajuste del gobierno. El deterioro salarial es el componente principal, pero la discriminación del sector de enfermería y el rol de los gobernadores y el gobierno nacional ante la pandemia llevan a una reacción de los profesionales. A su vez, el rol de los sindicatos esta cada vez más cuestionado por ser parte de la entrega del salario y administrar la crisis sanitaria junto a los gobiernos.

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