09/09/2021

Los alquileres baten récord de aumento de los últimos 12 años

Viviendas ociosas, especulación inmobiliaria y crisis habitacional.

Según un relevamiento de Reporte Inmobiliario los alquileres de departamentos de CABA subieron, en promedio, un 57,98% interanual, para el caso de dos ambientes, y 61.13%, tres ambientes, para el mes de agosto, lo que implica un 6% y 9% más, respectivamente, que la inflación interanual del 51,8% (julio 20-21). Especulación y negocios inmobiliarios entre las principales causas de este ataque a los bolsillos de las familias trabajadoras.

Se trata del mayor aumento registrado en los últimos 12 años, lo que da cuenta de la magnitud de la crisis habitacional: las familias trabajadoras no logran acceder a alquileres al alcance de su poder adquisitivo y son desplazadas a las regiones más periféricas y a viviendas con deficiencias para su habitación.

Viviendas ociosas y especulación

La Ley de Alquileres fue presentada como una “solución” a la disparada de los precios, pero esto no sucedió, en gran medida porque se trató de una componenda con los intereses del capital inmobiliario, aplicando una fórmula indexatoria que eleva los alquileres por encima de los salarios, combinando la inflación con el Ripte (salarios privados). Los precios de los nuevos contratos saltaron por las nubes para compensar la diferencia de la fórmula de la nueva ley con las previsiones de la inflación y llevando los precios a niveles récords. Mientras que gran parte del sector se volcó al mercado de venta  -ultracongestionado y con casi nula realización- e incorporado más presión a los pocos departamentos en alquiler.

Además, un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) revela que un 9,2% de los inmuebles para uso residencial de CABA se encuentran vacíos y sin uso alguno, un porcentaje que duplica los niveles de las principales ciudades de Latinoamérica.

El reporte sobre Hábitat en Crisis señala que este fenómeno se concentra en los barrios de Palermo, Recoleta, Puerto Madero y Retiro, con más presencia de viviendas suntuosas cuyos propietarios tienen espaldas para absorber la falta de ingresos y especular con una modificación del régimen de alquileres o una eventual suba de los valores de dichos inmuebles.

“Entre los años 2005 y 2018 se construyeron más de 195.000 viviendas, pero más de la mitad fueron viviendas suntuosas y lujosas”, señala la ACIJ, mostrando los límites del acceso a la vivienda para las familias trabajadoras.

Esta puja por la obtención y privatización de la tierra se traduce en un aumento especulativo del valor de la misma, que se mide en dólares, y que se aleja de los costos de construcción en pesos, lo que produce un precio final que resulta inaccesible para los trabajadores y que nada tiene que ver con el costo real de producción. Este proceso, al extender la cesión de terrenos para los pulpos inmobiliarios empuja hacia arriba el valor de los terrenos, lo que lleva al encarecimiento del conjunto de la vivienda de la región.

Negocios inmobiliarios

Los contrastes de esta situación se presentan habitualmente bajo dos formas: proyectos de rezonificación y entregas de espacios verdes y áreas públicas al negocio inmobiliario, por un lado, y procesos de recuperación de tierras y luchas por la vivienda y contra los desalojos, por el otro.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con el auxilio de los legisladores del Frente de Todos, avanza en la entrega de espacios verdes, como los pulmones verdes del Barrio Olímpico, la venta de Costa Salguero, la entrega de terrenos en Costanera Sur y Costanera Norte, la construcción de un shopping en Caballito, la cesión de terrenos en Villa Crespo y un largo etcétera.

Ninguno de estos proyectos tiene por propósito satisfacer las necesidades habitacionales de la población, sino que están orientados a megaemprendimientos inmobiliarios y/o comerciales para sectores de un alto poder adquisitivo. En una ciudad altamente poblada, los pocos espacios disponibles no son destinados a descomprimir las necesidades habitacionales, lo que tiene como responsables políticos a Juntos y al Frente de Todos.

En el otro lado de la realidad social subsisten los procesos de lucha por la vivienda y la tierra, como la ocupación en la Villa 21-24, la ocupación de mujeres en la Villa 31, lugar que aún pelea por la urbanización, y la pelea por acceder a los escasos programas como el Procrear o Casa propia, en los cuales los requisitos son altamente excluyentes y los cupos son insignificantes. A menudos, estas familias se encuentran con órdenes de desalojo, represiones y todo tipo de vejámenes en su contra.

Números en rojo

Se estima que el valor medio de CABA para un alquiler de dos ambientes supera los $29.329, mientras que para tres ambientes –lo mínimo para una familia tipo- se ubica por arriba de $39.400. Se trata de sumas que implican casi la mitad o más de una canasta básica, por donde rondan gran parte de los salarios privados registrados.

Los últimos registros oficiales (Censo 2010) ubican el déficit habitacional de la ciudad en un 11,6% de los hogares, medida que parece haber aumentado con esta política privatista y expulsiva contra los trabajadores.

Esta situación debe revertirse con un fuerte impuesto progresivo a la vivienda ociosa, además de un impuesto progresivo a los grupos inmobiliarios, y un plan de viviendas del Estado, partiendo de la recuperación de las tierras enajenadas, con créditos hipotecarios de acceso universal y cuotas que no superen el 25% de los ingresos familiares. Que los aumentos de los alquileres sigan la evolución de los salarios y salarios que cubran la canasta familiar, para poder acceder a la vivienda propia. Ningún desalojo, basta de especulación inmobiliaria y entrega de las tierras públicas al capital privado.