27/11/2020
Abusos eclesiásticos

Rocío, denunciante del cura Sidders: «La causa avanzó por la lucha colectiva»

Tras la solicitud de detención del fiscal a cargo de la investigación de los abusos cometidos por el clérigo.

Luego de que el fiscal Álvaro Garganta solicitara la orden de detención para el cura Raúl Sidders, a quien procesó por abuso sexual, Prensa Obrera dialogó con Rocío, la sobreviviente que tuvo la fuerza para radicar la denuncia.

Rocío se encuentra en internación domiciliaria. Nos cuenta que padece varios problemas de salud, a los cuales considera repercusiones de los abusos que cometió Sidders cuando era capellán del colegio San Vicente de Paul de La Plata. El acoso del sacerdote comenzó cuando ella tenía once años, y siguió por unos años hasta que por cuenta propia la adolescente dejó de asistir al establecimiento. Recién una década y media después de los abusos pudo expresar lo que había vivido. «Años y años guardé silencio, y eso repercutió mucho en mi salud. El silencio te mata por dentro», sentencia.

El caso se destapó luego de que nuestro medio hiciera público relatos de exalumnos del mismo colegio y de sus familiares. Narraban allí las atrocidades que cometía Sidders, quien estuvo casi 20 años en la institución. Al frente de las clases, o interrumpiendo la labor de los docentes, el cura denigraba a las alumnas, a los homosexuales y a los pobres, reivindicaba a la dictadura genocida y atacaba al movimiento de mujeres, maltrataba a menores e incitaba a los varones a masturbarse, y llegaba hasta actos de acoso y abuso al momento de la confesión. Una vez que este testimonio salió a la luz, decenas y decenas de relatos recorrieron las redes sociales, y comenzó el proceso de organización de la comunidad educativa. Así fue como Rocío rompió el silencio.

Entonces comenzó un recorrido muy duro. «Estos meses fueron muy difíciles para mí. Estoy con trastornos psicológicos y psiquiátricos por esto. Volver a revivir todo, fue casi una tortura. Hasta soñaba con eso, me cuesta dormir. Fueron muy difíciles, pero tuvo sus frutos». Además de tener que recordar las situaciones traumáticas que atravesó en su infancia y adolescencia, Rocío y quienes la acompañan debieron enfrentar un feroz operativo de amedrentamiento.

Sucedió que este exponente de lo más retrógrado y misógino de la Iglesia Católica, acusado por decenas de jóvenes y cuestionado por los docentes del colegio, fue rabiosamente defendido por el Arzobispado de La Plata y las autoridades del establecimiento, que comunicaron velozmente a la comunidad educativa que se trataba de testimonios falsos. El arzobispo platense Víctor «Tucho» Fernández llegó a amenazar por carta documento a Prensa Obrera para que se retracte del contenido publicado; mientras que el Obispado de Iguazú, hacia donde había sido recientemente trasladado Sidders, lo calificó públicamente como una «fake news». Hasta el día de hoy, el cura sigue cumpliendo funciones eclesiásticas. Sidders desempeñó además cargos públicos, como capellán de distintos escuadrones de la Gendarmería Nacional.

Pero toda esa presión no pudo doblegar a Rocío, que se organizó con excompañeras, colectivos que luchan contra los abusos eclesiásticos, organizaciones de mujeres, y tuvo el valor de llevar su denuncia a la Justicia. Fue publicada una carta firmada por más de 100 miembros y exmiembros de la comunidad educativa del colegio para reclamar que se investigue hasta el final, y se realizaron afichadas en La Plata, en Iguazú y en Posadas. El caso tomó trascendencia mediática, y con ello se difundieron videos con fragmentos del programa de televisión que el cura conducía en un canal local de cable de La Plata, levantado del aire por sentencias del Inadi. Se incorporó como abogado copatrocinante en la causa el reconocido Juan Pablo Gallego. Exalumnos publicaron un video, en la cuenta de Facebook Rocío yo sí te creo, en el que ligan el encubrimiento de los abusos al oscurantismo de la Iglesia. «Queremos ser escuchados», exigían.

Para Rocío, «la causa avanzó mucho por la gravedad de los hechos que cometió Sidders, a muchos niños, niñas y adolescentes. Y también por la lucha colectiva, por cómo luchamos todos y todas juntas. Con las Mujeres Autoconvocadas de Iguazú, con mi compañera Julieta Añazco (de Iglesia Sin Abusos), con mi abogada Pía Garralda, con el Plenario de Trabajadoras. La verdad que mucha gente me ayudó, y estoy orgullosa de eso».

Finalmente, expresó que «el silencio es cómplice, te mata por dentro. Por eso quiero animar a todas la víctimas que sufrieron abusos sexual infantil o abusos en general a que hablen, que no guarden silencio. Nosotros les creemos. Nosotros las vamos a acompañar».

En esa tónica, Rocío participará el lunes 30 de la audiencia pública contra la impunidad de los abusos eclesiásticos, convocada por la diputada nacional Romina Del Plá, del Partido Obrero en el Frente de Izquierda. Se realizará a las 14:00, vía Zoom, con la participación de los abogados de la causa Sidders, de Julieta Añazco y Enrique Stola, psiquiatra de sobrevivientes de abuso, junto a otros casos de distintas provincias del país. Será una instancia de reagrupamiento, luego de este gran paso adelante en la lucha para que se juzgue y se castigue a Sidders y a todos los curas abusadores.

 

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