16/11/2021
elecciones 2021

CABA: balance de una elección histórica del Frente de Izquierda-Unidad

Los nuevos desafíos de la izquierda en la Ciudad.

Foto: Andrés Ojo Obrero

El Frente de Izquierda obtuvo en la Ciudad el resultado más importante de su historia. Con el 7,76% de los votos consagró por primera vez la banca a diputada nacional que le corresponderá a Myriam Bregman y que rotará con Vanina Biasi. En la categoría de legisladores Gabriel Solano obtuvo la elección más alta para el Frente de Izquierda: con un 7,92% se aseguró el ingreso de dos legisladores, junto a Alejandrina Barry. Un nuevo salto del Frente de Izquierda que se expresó en la campaña con una gran corriente de apoyo entre los trabajadores, la juventud, artistas e intelectuales.

Se agudizó la tendencia nacional que ya se había expresado en las Paso de la Ciudad: el desencanto con el gobierno nacional y el fracaso macrista se expresó con una fuga de votos hacia la izquierda y la derecha y una baja participación electoral, del 73%. Es el límite a la polarización entre los bloques políticos que se alternaron en el gobierno y hundieron el país y que cogobernaron la Ciudad a favor de los intereses de los especuladores inmobiliarios y agudizaron la crisis de vivienda.

La victoria de Vidal-Larreta no pudo ocultar para ellos un sabor amargo. No lograron retener los votos que obtuvieron las tres listas que compitieron en las Paso, retrocediendo del 48,8% al 47%. El avance de 3 puntos de Milei fue sobre el ala derechista de su base electoral y le dio aire al discurso de Macri y Bullrich que cuestionan su liderazgo hacia 2023. Larreta sumó cooptados a su armado pero sobre una base más chica de votos y no pudo concentrar el voto opositor al gobierno nacional, algo que había reclamado luego del resultado de las Paso.

El Frente de Todos consiguió mantener su votación a duras penas. La campaña de Santoro consistió en imponerle una derechización a su electorado en nombre de la “correlación de fuerzas” (un eufemismo para ocultar el brutal ajuste del gobierno nacional) y atacar a la izquierda para contrarrestar una tendencia al voto al FIT-U que se expresó en numerosísimos cortes de boleta: Santoro-Solano o Bregman-Amor, una tendencia que puede acentuarse al calor de la crisis, el ajuste y el pacto con el FMI. Por su parte, la candidatura de Amor fue un revulsivo para muchos sectores progresistas por ser la prenda de continuidad de los compromisos con los negociados con Larreta, el PJ porteño y la burocracia sindical, lo que fue twiteado por el diputado kirchnerista Tailhade. Esto quedó al desnudo en pleno debate oficial de legisladores cuando Gabriel Solano le preguntó a Amor cómo pretendía presentarse como opositor luego de votar él mismo las privatizaciones de tierras más escandalosas, a lo que el candidato del Frente de Todos no pudo responder nada. El Frente de Todos paga caro el ajuste nacional y la complicidad con Larreta en la Ciudad.

Milei conquistó dos diputados y con él ingresa al Congreso Victoria Villarruel, una defensora de genocidas. Su pretensión de obtener el segundo puesto y quedarse con los votos de la lista de López Murphy fueron exageradas. Su acercamiento a Macri y Bullrich dejó en claro que en última instancia es una colectora de Cambiemos y que hay una base para la cooptación por parte de Larreta de los 5 legisladores que obtuvo. El Frente de Izquierda con Gabriel Solano a la cabeza golpeó sistemáticamente a esta ultraderecha para desnudar el sentido reaccionario de todos sus planteos con iniciativas particulares: en un acto con la juventud, en la charla “Derribando mitos liberales” en Parque Rivadavia y en el debate con Maslatón, que atrajo la atención de la juventud y la prensa. En el debate de diputados Milei fue dejado en ridículo por Myriam Bregman.

En la Legislatura porteña Larreta perdió cinco bancas pero mantiene mayoría propia. El kirchnerismo sumó dos bancas más de las que puso en juego llegando a 20 legisladores. Esto plantea la posibilidad de un nuevo pacto entre el FdT y Larreta para el voto de algunas leyes o la división del bloque en función de garantizarle los dos tercios necesarios (por ejemplo para la venta de tierras, concesiones o la modificación de Códigos), ambas cosas han ocurrido en el pasado reciente.

El FIT-U renovó las dos bancas en juego y tendrá tres legisladores: Gabriel Solano y Amanda Martín por el PO y Alejandrina Barry por el PTS.

El FIT-U: la izquierda en la Ciudad

El resultado obtenido por el FIT-U lo consolida como la izquierda en la Ciudad. No solo retuvo los votos de la lista del MST sino que sumó gran parte de los votos de los partidos de izquierda que no pasaron las Paso. El divisionismo oportunista de Zamora fue castigado en las urnas y no pudo renovar la única banca que puso en juego, perdiendo así toda su representación parlamentaria. Finalmente la izquierda logró un avance importante con el método que defendimos desde el comienzo con el Partido Obrero: un frente único contra los partidos patronales y una movilización y estructuración política independiente de los trabajadores. Lo contrario a la sumatoria algebraica y confusa de grupos marginales a través de unas “Paso de la izquierda” o la ampliación sin principios de clase hacia la centroizquierda, experiencias que ya fracasaron en el pasado.

En este sentido, en esta elección la votación del FIT-U tuvo un crecimiento importante en los barrios más pobres de las comunas del sur donde está fuertemente implantado el Polo Obrero que lucha día a día contra el hambre y la desocupación. Es el mismo fenómeno político que ocurrió del otro lado de la General Paz, en el tercer cordón del Conurbano bonaerense donde conquistamos por primera vez una decena de concejales en La Matanza, Merlo, Moreno, Varela y José C. Paz. Si comparamos esta elección con las legislativas de 2017 podemos observar este crecimiento. Mientras en la Comuna 15 de clase media-media baja y donde el Frente de Izquierda obtiene sus mayores votaciones crecimos un 11%, en la Comuna 8 (Lugano y Soldati) crecimos más del triple: un 33,2%.

La movilización política del Polo Obrero fue masiva en todas las villas de la Ciudad, con especial impulso de los migrantes de las distintas nacionalidades en cada barrio, con decenas de recorridas, actos multitudinarios, inauguraciones de locales y comedores fueron un hecho extraordinario. La campaña del Polo constituye en sí una transición política de los partidos patronales, especialmente el peronismo, hacia la izquierda y que nos coloca el desafío de una mayor estructuración en cada barrio, con la juventud del Polo penetrando en los colegios secundarios y la juventud precarizada, con las Trabajadoras de Casas Particulares en Lucha, la organización de los costureros, trabajadores de la construcción y enfermeras que a partir de su militancia en el Polo Obrero comienzan a organizar sus lugares de trabajo y estudio.

Otro punto alto de la campaña fue en la juventud. La defensa del ambiente contra la depredación capitalista, la falta de asistencia en la educación virtual bajo la pandemia, la falta de acceso a la vivienda y la precariedad del trabajo fueron temas fuertes de la campaña. La candidatura de Tatiana Fernández expresando estas inquietudes, logró generar una atracción y una repercusión mediática. Luego la atención que generó en la juventud el contrapunto entre Solano y los liberales fue otro punto destacado. Las actividades especiales mencionadas más arriba tuvieron su correlato en debates en decenas de colegios donde participó “Tati” y Fernando Ramal. La atracción que generó Milei en jóvenes que desencantados con el gobierno del Frente de Todos y del macrismo politizó los colegios donde abiertamente se discutió si la juventud y la rebeldía deben ser de izquierda o de derecha. La experiencia de una parte de la juventud con Milei probablemente se transite rápidamente abriendo la posibilidad de un salto hacia la izquierda. Para otra parte de la juventud quedó claro que es la izquierda la única dispuesta a enfrentar a esta ultraderecha antiderechos, reaccionaria y represiva y que tanto el Frente de Todos como JxC se adaptan a su política nombrando a Manzur o Berni de un lado y a Macri y Bullrich del otro.

Entre los trabajadores de la Ciudad el apoyo creciente al Frente de Izquierda también se manifestó en la campaña, con reuniones y actividades importantes de docentes y docentes universitarios, recorridas en decenas de hospitales y una movilización de enfermeras a la Legislatura donde Gabriel Solano y los legisladores del FIT-U firmaron un compromiso por el Pase a la Carrera Profesional (ley 6035) desnudando el rechazo de los candidatos de JxC, FDT y La Libertad Avanza. Fue importante también la campaña de los trabajadores de la salud mental que impulsaron la candidatura de Ángel Barraco, realizaron dos grandes actividades presenciales y desarrollaron un programa propio que fue un gran aporte a la campaña del FIT-U. También en los pronunciamientos y actividades de las juntas internas de ATE que se agrupan de manera independiente. Importantes actividades de Telefónicos que ahora pelean con la lista Granate Blanca la recuperación de Foetra. Se realizaron recorridas por los talleres y líneas del Subte, reuniones con repartidores, agitaciones en el puerto, en aeronáuticos y en la mayoría de las concentraciones de trabajadores en la Ciudad.

Entre las reivindicaciones democráticas que solo defiende la izquierda tuvo particular importancia en esta elección el reclamo de la separación de la Iglesia y el Estado que concitó el apoyo del movimiento de mujeres y las diversidades.

El Frente de Izquierda encara los desafíos que se vienen reforzado. Tenemos el mandato de organizar y salir a la lucha por todos los reclamos de los trabajadores, las mujeres y la juventud en cada barrio, en cada gremio, en cada lugar de estudio de esta ciudad. Es la única forma para que este avance de la izquierda sea un avance revolucionario, en medio de la decadencia mortal de nuestro país y del ajuste que preparan todas las variantes de la burguesía para pactar con el FMI. En la Ciudad se nos plantean batallas verdaderamente dramáticas. La cuestión de la vivienda es explosiva, la venta de tierras y la modificación de los códigos de planeamiento y edificación han abierto una especulación desbocada. La pérdida salarial y la precarización laboral van a acentuarse con la reforma laboral que exige el FMI. Ni hablar de los jubilados que ya no resisten más ajustes. El vaciamiento y privatización de la salud y la educación van a generar nuevos choques y crisis.

Un Congreso del FIT-U sería un paso adelante para movilizar por todos los reclamos y desarrollar una salida de los trabajadores.

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