Políticas

8/8/2023

Massa con la CGT y la CTA: sindicalismo para el ajuste y la reforma laboral

El ministro encabezó actos con la burocracia sindical cómplice de la caída salarial y de la ofensiva contra los convenios colectivos.

Massa junto a Yasky y Agustín Rossi.

En modo campaña electoral, Sergio Massa participó este lunes de un acto junto a la CTA de Hugo Yasky. Intentando delimitarse de la oposición derechista, dijo que su gobierno “defiende el empleo frente a quienes hoy hablan de costo laboral” y que si gana las elecciones “no le va a temblar el pulso para defender la mejora del ingreso”. La impostura que revistió el discurso del candidato de CFK es evidente y también lo es el carácter antiobrero de la conducción de CTA.

En el cónclave, Yasky llamó a acompañar la candidatura del ministro ajustador porque “no es lo mismo un país donde tengamos que vivir de rodillas y sentir vergüenza a vivir en un país con la dignidad que merecen los trabajadores”. Quizás Yasky esté obnubilado por su realidad material de burócrata al servicio del Estado.

En un año de gestión Massa, la cantidad de pobres aumentó en 2 millones y cerca de 100.000 niños cayeron en la indigencia. En Argentina hay 18 millones de pobres, 4 millones de indigentes, la mitad de los asalariados está en el sector informal y un sector muy importante de la clase obrera debe movilizarse para pedir alimentos y trabajo genuino.

La CTA de Yasky es funcional a la rebaja del “costo laboral” y contribuye a que los trabajadores deban “vivir de rodillas”. Viene firmando paritarias a la baja en los distintos gremios que dirige, rechazó acompañar las luchas de la docencia combativa y apoya el pacto ajustador con el FMI.

Su secretario de Interior, Pedro Wasiejko, fue echado de la conducción del Sutna por los trabajadores, los cuales votaron a la clasista y antiburocrática Lista Negra, que desde que asumiera viene organizando la pelea en defensa del salario y contra la precarización laboral. La histórica lucha del Sutna, que tuvo lugar el año pasado, fue atacada duramente por el candidato “de los trabajadores”; llegó a amenazar con habilitar la importación de cubiertas para quebrar la huelga.

Por otro lado, Yasky apoyó la reforma previsional que el Frente de Todos implementó en diciembre de 2020, la cual desindexó las jubilaciones de la marcha inflacionaria. Actualmente, más de la mitad de los jubilados perciben haberes de indigencia. El apoyo al rumbo ajustador del PJ-kirchnerismo viene de lejos. Romina Del Plá, diputada del Partido Obrero y precandidata a senadora nacional del Frente de Izquierda, señaló en su momento que “se trató de un nuevo robo contra los jubilados” y denunció que “los únicos que terminan teniendo sus ingresos atados a la inflación son los bancos y los especuladores, gracias a los bonos que emite el gobierno”.

Como se ve, la conducción de la CTA solo está siendo consecuente con su política de apoyo a gobiernos burgueses ajustadores. Busca entrampar a sus trabajadores detrás de la candidatura de Massa, quien junto a CFK está llevando a la Argentina hacia el abismo; su política profundizó el saqueo del país por parte de la clase capitalista nativa y las potencias imperialistas.

CGT

Massa, asimismo, encabezará un acto este martes en Malvinas Argentinas junto a la CGT, que también apoya la candidatura del ministro. Participará el triunvirato cegetista integrado por Héctor Daer (Sanidad), Carlos Acuña (Estaciones de Servicio) y Pablo Moyano (Camioneros) y también varios movimientos sociales oficialistas. La convocatoria hará eje “contra la quita de derechos, las propuestas de reforma laboral y la eliminación de los convenios”. Estas propuestas antiobreras, según Massa y la CGT, serían levantadas únicamente por Juntos por el Cambio.

En realidad, todos los políticos capitalistas pretenden implementar el plan de reformas estructurales reaccionarias que piden las patronales y el FMI. Patricia Bullrich quiere aplicar una reforma laboral similar a la Banelco de De la Rúa y “Chacho” Álvarez, Horacio Rodríguez Larreta intentaría modificar los convenios colectivos sector por sector (como ocurrió en Smata), Javier Milei busca barrer con el derecho a la indemnización y avanzar en despidos en el sector público, y Juan Grabois quiere que los empresarios puedan despedir obreros sin pagar un centavo.

Sergio Massa, por su parte, se pronunció recientemente a favor de “modernizar los convenios colectivos de trabajo”. En el lenguaje de la clase capitalista, para la cual gobierna el “superministro”, esto significa adaptar las condiciones laborales a la precarización que impera actualmente en el mundo del trabajo. Massa es un defensor de la reforma laboral que se aplicó en Toyota, con la que se aumentaron los ritmos de trabajo y se eliminó el descanso de los fines de semana. No por nada la Unión Industrial Argentina, la Cámara de la Construcción y la embajada norteamericana, lobistas de la reforma laboral antiobrera, recibieron a Massa con el mismo entusiasmo que a Bullrich y Larreta.

El único candidato que rechazó categóricamente el intento de aplicar una reforma laboral fue Gabriel Solano, que encabeza la lista “Unidad de Luchadores y la Izquierda” del Frente de Izquierda Unidad. “Queremos defender los convenios y los derechos laborales, no eliminarlos”, dijo. Además, propuso darle a las comisiones internas de los establecimientos laborales “la posibilidad de actuar como policía de trabajo, para avanzar en la lucha por el blanqueo del conjunto de los trabajadores”.

Como denunció Solano desde la vereda opuesta a Grabois y todos los candidatos capitalistas, que dicen que el problema del empleo sería “la industria del juicio”, lo que reina en el país es una industria de la violación de los derechos laborales.

Las listas que llevan a Solano como precandidato a presidente están compuestas, en todo el país, por luchadores del movimiento obrero (neumático, ferrocarriles, telefónicos, subte, etc), médicos y docentes combativos, luchadoras del movimiento de mujeres, y por los organizadores del movimiento piquetero, vanguardia de la lucha de clases en Argentina. Por esto y por su programa de defensa de la clase obrera es la lista que le duele a los dueños del poder.

Los ataques de Massa contra el movimiento obrero argentino podrían profundizarse. Confirmó recientemente que prevé establecer una suma fija para los trabajadores del sector público y del privado. Habrá que ver en qué terminan sus negociaciones con la CGT y la CTA. Con esta política apunta a achatar las escalas salariales, suspender las paritarias y desconocer los convenios colectivos de trabajo. La lucha por la recuperación de las centrales obreras está más vigente que nunca.

Para reforzar la pelea en defensa del salario y preparar una respuesta de los trabajadores a la ofensiva capitalista que se viene, votemos Solano-Ripoll.