22/08/2021

La agenda de los explotados irrumpe en la campaña electoral

Jornada de lucha piquetera, caída del salario y "marcha de las piedras", el retrato de un régimen ajustador.

Los reclamos de los sectores populares, golpeados por la crisis y el ajuste que desenvuelve el gobierno nacional y los gobiernos provinciales, irrumpieron de lleno en el escenario político nacional el día miércoles con la movilización del movimiento piquetero independiente, encabezado por el Polo Obrero. La jornada de lucha contó con la participación de 80.000 personas a lo largo y ancho del país, exigiendo trabajo genuino, un seguro al desocupado equivalente a la canasta básica y la apertura y aumento de los programas sociales, hoy estancados en cifras que no llegan a cubrir la mitad de la canasta alimentaria.

Los intentos por desprestigiar a quienes se organizan en los barrios con independencia política frente al gobierno de turno no se hicieron esperar y provinieron de ambos lados de la «grieta». La campaña mediática impulsada tanto por medios oficialistas como opositores, que intentaba de manera forzada generar la idea de que los manifestantes acudían a las marchas bajo coerción, fue rápidamente desmentida a través de una conferencia de prensa realizada por la Unidad Piquetera, donde se explicó con claridad el método democrático que caracteriza a sus organizaciones, en contraposición al accionar de los punteros, pertenecientes al propio Estado.

Vale aclarar que todos los gobiernos alientan esta discrecionalidad propia del punterismo desde el momento que establecen cupos para los programas sociales y se terceriza la distribución de los mismos. Por eso, desde el Polo Obrero defendemos la universalización de los programas a la par que peleamos por trabajo bajo convenio colectivo para todos, a diferencia del planteo esgrimido por los partidos del régimen de convertir los planes en trabajo precario, como puntal para desarrollar una reforma laboral en los hechos.

De todas maneras, es preciso señalar que el ensañamiento particular de todo el arco político patronal con los protagonistas del piquetazo nacional obedece a que lo ocurrido el día miércoles, y precedido por distintas instancias de lucha, desenmascara tanto al Frente de Todos como a Juntos por el Cambio, responsables de la catástrofe social a la cual asistimos. Distintos informes publicados a lo largo de la semana dan cuenta de este retroceso en las condiciones de vida de las mayorías.

Para empezar, la línea de pobreza ha ascendido a $67.557 mientras que el umbral de indigencia se ubica en $29.000. En el transcurso de un año, la canasta básica trepó un 52% mientras que la canasta alimentaria lo hizo en un 58,3%. Esto es producto del descalabro inflacionario al cual contribuye la política oficial, ya que el gobierno no impulsa ninguna medida de fondo para controlar la suba de los precios. Sin ir más lejos, distintas consultoras proyectan que el índice inflacionario en el terreno de los alimentos se mantendrá por encima del 3% en agosto.

La escalada inflacionaria, los topes salariales promovidos desde el propio oficialismo y la extensión del trabajo informal son causantes del deterioro en los ingresos de los trabajadores. Datos recogidos por distintas fuentes arrojan que en los últimos 3 años la caída real del salario fue del 11% en promedio en todo el país; el salario en blanco perdió 20% desde 2015 y es el más bajo de los últimos 20 años; situación que se agrava en el caso de los trabajadores no registrados, cuyos ingresos cayeron 33% desde 2018 con respecto a la inflación. La miseria salarial afecta en particular a la juventud, teniendo en cuenta que el 96% de los jóvenes entre 18  y 23 años gana menos de $50.000 al mes.

Esta realidad es fruto del pacto social que existe en los hechos entre el gobierno, las patronales y las burocracias sindicales contra la clase trabajadora. El contraste lo ofrece el Sutna, donde dirige el clasismo, que ha conquistado un aumento del 50% del salario entre el mes de julio del 2021 hasta febrero 2021, ganándole así a la inflación del período. Lo cual demuestra que donde existe disposición a la lucha por parte de las direcciones sindicales y se apela a la organización colectiva de los trabajadores, sin ataduras con el gobierno de turno, se puede quebrar el techo salarial y defender las condiciones de trabajo.

Mientras que el pueblo viene sufriendo todo tipo de agravios por parte de sus gobernantes, los grandes beneficiados por sus políticas son los representantes del gran capital. El Poder Ejecutivo elaboró dos proyectos de ley esta semana que van en ese sentido: por un lado, uno que ofrece todo tipo de beneficios fiscales a las automotrices y autopartistas, sin que eso redunde en una reactivación y generación de empleo; y, por otro, la ley de Hidrocarburos que permite a las petroleras fugar capitales con mayor facilidad, además de incluir exenciones impositivas a la producción de gas y petróleo; profundizando así un régimen de saqueo y tarifazos permanentes en la industria energética.

Los pulpos inmobiliarios también han recibido una buena noticia esta semana, puesto que Juntos por el Cambio aprobó en la legislatura porteña  la entrega de la Costanera Sur a Irsa para construir torres de lujo, generando un enorme impacto ambiental. A todo esto, la ley de Humedales continúa cajoneada en el Congreso Nacional por parte del oficialismo y la oposición patronal, lo cual fue denunciado por la reciente caravana náutica en defensa del ambiente. Finalmente, la defensa del negociado de la especulación inmobiliaria que avanza sobre los humedales es una política de Estado y lo ocurrido con los carpinchos en Nordelta lo grafica nítidamente.

En definitiva, todas estas medidas responden a la voluntad de Alberto Fernández y de la oposición derechista de recolectar las divisas para destinarlas en el pago de la deuda usuraria al FMI. El gráfico exhibido por Macri en TN  -que mostraba la evolución de la deuda pública en Argentina- lo único que reflejó es que nos gobiernan y gobernaron endeudadores y pagadores seriales; y el saldo de esta política ha sido una profundización de la bancarrota nacional, mayores índices de pobreza y ajuste generalizado.

El cuadro actual es sumamente endeble, ya que luego de la liquidación de la cosecha las reservas son cada vez más exiguas justamente debido al pago sistemático de vencimientos de deuda y la venta de dólares para contener la precaria «pax-cambiaria». Esto es lo que explica las nuevas restricciones impuestas por el Banco Central para las operaciones con el contado con liquidación y la nueva licitación de deuda en pesos a altísimas tasas de interés.

Por lo tanto, el horizonte oficial continuará siendo de ajuste al servicio del rescate de la deuda, con lo que la demagogia electoral por parte de integrantes del Frente de Todos, en relación a la reducción de la jornada laboral a 6 horas -lo cual ya fue descartado de plano por los oficialistas Martín Kulfas y Andrés Rodríguez- o la entrega de un puñado de viviendas en Avellaneda mientras impulsan desalojos como en El Carmen Berisso, resulta una verdadera impostura.

Ajuste que, por otra parte, ha guiado el accionar del gobierno en el transcurso de la pandemia, recortando el presupuesto en salud y retaceando la asistencia social, exponiendo así a la población más pobre -sin ninguna posibilidad de quedarse en su casa- al contagio. En ese sentido, la foto de Olivos ha reforzado el hartazgo popular ya que puso de manifiesto un régimen de privilegios mientras arreciaban las muertes por Covid y se reforzaba la represión en las barriadas. La marcha de las piedras fue la expresión de este descontento hacia el Frente de Todos, sobre el que Juntos por el Cambio intenta sacar provecho, sin autoridad moral para hacerlo ya que la preeminencia patronal en el manejo de la pandemia también es patrimonio de Larreta en CABA y de todos los gobernadores de su espacio político.

El desencanto hacia las fuerzas políticas que gobernaron y gobiernan se vio reflejado en la elección del domingo pasado en la provincia de Salta, donde el voto en blanco alcanzó el 12%, la abstención fue de 5 a 8 puntos mayor que las elecciones pasadas y los resultados de la izquierda mejoraron con respecto a la última elección. Los liberales como Milei -que acaba de sumar al partido de Gómez Centurión a su lista en la ciudad de Buenos Aires- y Espert intentan capitalizar este descontento, haciendo gala de un discurso fascistizante y antiobrero.

En cambio, desde el Partido Obrero en Frente de Izquierda Unidad ponemos todos nuestros esfuerzos en transformar la decepción hacia los partidos tradicionales en organización consciente en defensa de un programa que priorice los intereses de los trabajadores. Utilizamos la campaña electoral para proyectar políticamente las luchas que se desenvuelven contra este régimen de hambre y miseria, como las que encarnan la Unidad Piquetera, el gremio del neumático, los trabajadores de la salud del Garrahan y tantos otros. Las tendencias a la rebelión popular que anidan en Latinoamérica, el debilitamiento del imperialismo yanqui como gendarme mundial que acaba de sufrir un revés en Afganistán y el agravamiento de la crisis capitalista constituyen un escenario propicio para que la izquierda emerja como alternativa política a fin de derrotar el ajuste y construir una salida de los trabajadores.

Hasta acá, un breve repaso de principales acontecimientos de la semana. Buen domingo.

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